Hablar de educación sin dar ejemplo

Hoy este post no va de fotografía va de una historia.

Daniel, un niño de unos 12 años, paseaba por la calle en su ciudad, cazando Pokemons.

Sus padres le habían dejado salir a una zona céntrica y concurrida, algo más alejada de su barrio, para que fuera encontrando su espacio y confirmar la confianza que siempre había querido demostrar y que necesitaban depositar en él.

Le acompañaba un par de amigos de su misma edad. Reían y disfrutaban contándose los logros de sus nuevas capturas.

Durante el paseo Daniel se quedó unos metros atrás y fue abordado por un joven de unos 15 años que derrapó su bicicleta delante de él, se bajó y le dio una tremenda bofetada que quedó marcada en su cara…y en su recuerdo.

Lo hizo sin mediar palabra, sin razón, sin sentido, por pura maldad. Seguramente por presumir frente al resto de coleguillas y niñas que rodeaban a Daniel.

Ninguno de esa pandilla de chicos y chicas recriminó al agresor ni tomó cartas en el asunto. Síntoma de que todos escondían la misma cobardía que el agresor.

Herido en el orgullo y en la cara Daniel se marchó con miedo en el cuerpo, lágrimas en la cara y una triste experiencia que seguramente nunca olvidará. Que hay personas realmente malvadas.

Daniel se alejó tímidamente del grupo mientras escuchaba la palabra cobarde.

No se lo contó a su padre hasta que llegó la noche, a pesar de haber hablado por teléfono con él unos minutos después de la agresión. Entonces le había dicho que todo iba bien y que estaban en un centro comercial viendo los nuevos juegos.

Lo hizo por miedo a que no le dejara salir más por otros lugares que no fueran su barrio y no por un miedo físico hacia su padre.


(Para dejárselo claro a algunas personas los miedos del niño hacia sus padres, como dice la RAE en su segunda definición, es recelo o aprensión de que suceda algo contrario a lo que se desea. Y esto se extrapola a la retirada de juguetes, consolas, tabletas, salidas a la calle u otras consecuencias similares. No al ejercicio del miedo basado en la agresión física de los responsables de ese niño, siempre y cuando esto último no haya sucedido)


Al llegar la noche Daniel decidió hablar con su padre sobre lo ocurrido. La conversación se hizo intensa. En ocasiones cargada de rabia, pero también de razonamientos, donde Daniel comprendió que lo que sus padres le habían aconsejado tantas veces era por su bien y que le guste o no en el mundo no todos son buenas personas.

Tal vez si Daniel hubiera sido educado de un modo diferente al que eligieron sus padres, quién sabe si hubiera reaccionado a esa agresión y quizás las consecuencias hubieran sido mucho mayores que un solo tortazo en la cara.


“No existe un interruptor on/off
que encienda o apague
a actitud de las personas”


A pesar de lo que incluso algunos parientes cercanos piensan de Daniel siempre se le inculcó ser un chico bondadoso, educado y estudioso, sin olvidar que no es un robot programado y que con 12 años y siendo un preadolescente no se puede pretender que esos valores sean una prioridad en su día a día. No existe un interruptor on/off que encienda o apague la actitud de las personas o un dial donde seleccionar el comportamiento ante determinadas situaciones. Menos aún cuando algunos valores o formas de actuar aún se están asimilando. Si ni siquiera los adultos sabemos comportarnos en según qué situaciones cómo podemos exigir lo mismo a los niños.

¡Hay mayores que creen que esa educación y el respeto hacia ellos se consigue con un “buen bofetón” a tiempo! ¿Un bofetón? ¿Cómo el que le dio el joven macarrilla en la calle a Daniel?
La cultura del bofetón va quedándose atrás, como se quedarán esos niñatos que buscan pelea para sentirse admirados. En el fondo de todos ellos se encuentra la falta de afecto, de valores, de reconocimiento, de motivación, de consecuencias ante una actitud inadecuada, de buenos ejemplos y de charla familiar.

Darle donde más duele para que aprendan nuevas lecciones de la vida no es sinónimo de bofetón. Darle donde más duele también es hablar a diario con ellos, reaccionar ante determinadas acciones alejadas de una buena actitud retirándoles aquello que desean. Llámalo videojuegos, bicicleta, fin de semana de cine y hamburguesa, móvil…

Cuando su mente está centrada en un vídeojuego y alguien le interrumpe constantemente es más que probable que dispare un “déjame ya” con un tono algo más elevado de lo normal. No defiendo que esa reacción sea la adecuada pero ¿acaso no lo hace un adulto cuando está inmerso en una actividad como ver la televisión, leyendo un libro o atendiendo algo que le interesa muchísimo? ¿Sois perfectos en las relaciones sociales? Me temo que ninguno lo somos a pesar de creer lo contrario, elevar nuestros egos y darnos golpes en el pecho como los gorilas opinando sobre educación.

Por esta razón se les llama la atención, se les acusa de estar enganchados a los videojuegos, teléfonos, tabletas y ordenador pero el adulto no da ejemplo. Comemos mientras miramos los whatsapp o la redes sociales, les decimos que no molesten más, les alejamos diciéndoles que se vayan a jugar un rato. ¿De qué nos sorprendemos si hemos convertido la televisión y las nuevas tecnologías en nuestra particular guardería?

Y cuando tú demandas su atención, tú, que no se la prestas cuando ellos la requieren, ¿vas a enfadarte porque dices que te está faltando al respeto? ¿Dónde está tu ejemplo?

Tú, que se lo has consentido todo desde que nació porque te daba pena decirle ‘NO’ para que no llorara, apoyándote siempre en la frase “es que es muy chico” ¿qué pasa ahora?

Vosotros que calificáis de autoritarismo lo que otros llamamos educación, respeto y compromiso ¿seguís sin ver la diferencia?

¿Qué pensabas? ¿que seguiría siendo un bebé toda la vida, sin personalidad, carácter o capacidad de decisión?

Tú, que preferías usar “respetuosamente” la mano, algo que requiere menos esfuerzo para hacer valer tu posición de adulto que esforzarte en dar argumentos usando la palabra, ¿vas a pretender que te escuchen por el simple hecho de ser mayor?

Si quieres que te escuchen, te respeten y aprendan, siéntate con ellos, háblale, explícale, ponle ejemplos, muéstrale las consecuencias de sus actos pero no pretendas ganarte su respeto con un “bofetón” apoyándote en que a ti te enseñaron así.

Ocurre que hay quienes pretenden educar en valores cuando el niño ya es un joven y el esfuerzo que eso conlleva es mucho mayor. El error puede estar en no hacerlo desde que son bebés.

El ejemplo es sencillo: Si al niño cuando tiene 4 años le dejas decir palabrotas y le ríes la gracia él seguirá diciéndolas. Cuando crezca y quieras cortar esa actitud será más difícil hacérselo entender porque ya lo tiene asumido en su vocabulario. Ahí vendrá el conflicto.


“De aquellas frases viene ahora estos
niñatos macarrillas que se creen los
reyes de la calle, colegios e institutos”


Lo mismo sucede cuando en vez de inculcarle en la no violencia y el respeto le instigas a que si alguien se mete con él le dé una patada en sus partes mientras veis Pressing Catch. De aquellas frases viene ahora estos niñatos macarrillas que se creen los reyes de la calle, colegios e institutos.

Niños con las hormonas exaltadas que buscan demostrar que ellos mandan en el corral. Niños que se sientan junto a padres, abuelos u otros parientes a ver programas de televisión inadecuados para su edad porque es más cómodo tenerlos ahí callados que tratar de convencerles de que se vayan a leer un buen libro.

O niños que no quieren estudiar, te convencen y les dejas la consola o el móvil. ¿Crees que con 15 años le vas a convencer fácilmente de que estudie, cuando no lo ha hecho en 10 años gracias a tu falta de autoridad en el hogar? Requerirá un esfuerzo mucho mayor y no siempre con resultados positivos.

Los adultos exigimos respeto por parte de los más jóvenes. Queremos hacerles callar y que no contesten o repliquen nuestros comentarios. Queremos que obedezcan a la fuerza, sin razonamiento alguno, sin darles estímulo y sin escuchar su opinión o sus argumentos. Queremos sumisos, animales de compañía, olvidando que aunque sean niños también hay que darles algunas explicaciones, aunque no las comprendan o compartan todavía, y también mostrándoles nuestro respeto. Y esto no significa darles la razón o consentirles todos sus deseos sino ir sembrando de conocimientos y comportamientos su vida para que no solo les ayude a vivir del mejor modo posible, también a ser buenas personas.

Daniel nunca fue educado en la provocación de conflictos, ni en el macarreo callejero. Fue educado para que tratara de encontrar la lógica de las cosas, en ser justo, en defender sus derechos, en cribar aquello que no le aportaba y sumar aquello que le hiciera feliz y buena persona. Siempre sin hacer daño a nadie para conseguirlo. El tiempo dirá si sus padres lo lograron.

Siempre le dijeron en casa que cuando defendiera algo lo hiciera con argumentos, aunque no convencieran ni a su padre o a su madre. Y es que ser adulto no es sinónimo de tener siempre la razón por mucho que le duela a los mayores.


“Se debe inculcar el respeto
hacia todas las personas y en general
hacia todo el entorno que nos rodea”


A los niños siempre se les ha inculcado el respeto hacia los mayores. Creo que es un error. Se debe inculcar el respeto hacia todas las personas y en general hacia todo el entorno que nos rodea y lo que en él se incluye. Pero ser respetuoso y educado no está reñido con tener o no razón. La edad no te la da. Te la da tu actitud, tu comportamiento y tu ejemplo.

A pesar de que sus padres siempre fueron conscientes de que la educación familiar solo eran un cincuenta por ciento de todos los estímulos que Daniel recibiría a lo largo de su vida sabían que esos valores quedarían en él para siempre, aunque fueran de un modo diluido. Y que también aprendería y descubriría multitud de cosas más allá de las paredes de su hogar, cosas que en muchas ocasiones prevalecerían por encima de los consejos o la educación recibida en el hogar.

Por este motivo su padre siempre trató de argumentar cada una de sus decisiones aunque como es presumible siempre existieron esas discusiones en las que no había lugar para la negociación y donde la decisiones de los padres se convertían en lentejas.

A Daniel nunca antes le habían abofeteado la cara. Sí había recibido algún azote en el culo ante una actitud o comportamiento muy reprochable y donde no cabían más explicaciones. Su padre siempre decía que “cuando una mano toca un culo es porque lo que hay que decir ya no puede expresarse con palabras” (léase esto último con el humor correspondiente)

¡Ya está bien! Gratis no.

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Trabajando en BiH. Octubre de 2013. Foto: Srdjan Andjelic.

Hace unos días recibía un mail donde se me ofrecía la posibilidad de colaborar con un recién nacido magazine mensual.

Probablemente es el post más largo que os váis a encontrar en este blog, pero aquí os dejo la conversación real y completa mantenida con los responsables de la publicación en la que tratamos las condiciones de esa colaboración.
Que cada uno saque sus propias conclusiones.

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Buenas tardes, Lucas:

 Soy Jesús…, el editor de Mirador de Badajoz, un magazine sobre ocio y reportajes de interés que se distribuye de forma gratuita mediante buzoneo en Badajoz, concretamente en la zona de Valdepasillas, desde este mes de diciembre. Mirador de Badajoz es mensual, tiene una tirada de 5.000 ejemplares y está editada por el Grupo hibu. Cada número aborda en sus 32 páginas noticias, artículos elaborados, consejos prácticos, actividades para toda la familia y curiosidades que pretenden reflejar una imagen real de lo que se vive en el entorno. Asimismo, ofrece la posibilidad de que todas aquellas asociaciones, grupos deportivos, colegios y particulares, entre otros, que deseen hacerlo puedan enviarnos sus propios artículos o comentarios con el fin de lograr que cada edición sea más rica y que los vecinos se sientan identificados y partícipes de esta revista.

Me pongo en contacto contigo porque he visto tu web y nos gustaría ofrecerte la posibilidad de participar en nuestra revista. Bien con un artículo en el que hables de Badajoz ilustrado con alguna fotografía que te sugiera una historia que contar (he visto que en tu blog tienes algunas de ese tipo) o bien con una fotografía relacionada con la ciudad y de la que escribas un pie de foto largo en la que expliques que significa. He visto que organizas un curso de fotografía en Lisboa, y que puedes promocionar junto al texto. Además, me gustaría decirte que cualquier curso o exposición que organices, puedes hacérnoslo saber para anunciarlo en la sección de eventos de la revista. Igualmente si hay alguna cosa que quisieras aportar y no está entre las que te he señalado, no dudes en proponernosla.

Si te apetece, me comentas y concretamos. Para nosotros sería un placer.

Espero tu respuesta. Muchas gracias por adelantado por tu tiempo. Un saludo, Lucas.

Jesús ….
Editor
hibu Mediaworks, S.A.U.

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Hola Jesús. Encantado de saludarte.

En primer lugar quiero agradecer tu interés por mi trabajo y por supuesto desearte muchos años de éxito con ‘Mirador de Badajoz’.

No quiero ir de exquisito pero confieso que desconozco el formato de la revista, el diseño, el papel y la tinta, quiénes formáis el equipo de redacción, los colaboradores o los contenidos. Perdóname, debe ser ‘deformación’ profesional por llevar demasiado tiempo moviéndome entre publicaciones.

Parto de la base de que lo que me estás ofreciendo es una colaboración desinteresada, sin remuneración económica, aunque haces referencia a la opción de poder anunciar mis talleres junto al artículo o fotografía y eso me parece una señal de respeto por tu parte. Ya me comentarás de qué espacio estamos hablando.

Desconozco cómo saldrá está colaboración pero independientemente de si nuestra relación dura un mes o toda la vida recojo el guante y acepto tu propuesta. Tu apuesta por mí también es arriesgada y a esa acción tengo que darle el valor que merece!!! 😉

Jesús, no interpretes mis palabras como mensajes prepotentes, de verdad, nada más lejos de la realidad!! Solo quiero que todo salga bien y no haya malos entendidos por el camino. Por este motivo veo necesario que hablemos también sobre los derechos de los textos y las imágenes ya que de un modo u otro terminarán en los discos duros de tu revista.

Si esta colaboración finalmente se pone en marcha es importante que te diga que no tengo intención de perder ninguno de los derechos que poseo sobre mis imágenes o los textos que pudiera publicar, aunque supongo que ya contabas con esto.

Espero y deseo que este mail sea el punto de partida en nuestra colaboración.

Quedo a la espera de tu confirmación, o no, para comenzar esta bonita aventura desde el ‘Mirador de Badajoz’

Un abrazo.
Lucas Garra.

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Hola, Lucas:

Gracias por tu mensaje. Entiendo perfectamente tus preguntas, es lógico. Te cuento un poquito más, espero resolver tus dudas.

Como bien dices, conservas todos tus derechos de autor y además nosotros no tenemos el derecho de explotación en exclusiva. Tanto los textos como las fotografías que nos envían se firman a su autor intelectual siempre. De hecho ese es el objetivo de la revista, que todo el mundo pueda escribir y contarnos su historia sin mediación del redactor (más allá, claro, de la edición ortográfica y gramatical del editor así como de espacio para adaptar los textos a las maquetas existentes).

La revista acaba prácticamente de empezar a andar, este mes de diciembre se distribuyó la primera. La segunda debe de estar a punto. La zona de distribución es, como te comentaba, Valdepasillas. En edificios seleccionados, se buzonea. Por ello no te puedo proponer que la hojees, pues no está en kioskos. Tampoco tenemos edición digital. En caso de que colaborases, te enviaríamos por correo un ejemplar a ti, por supuesto.

Te puedo especificar que tiene 32 páginas y es un papel couche de 120 gramos, en A4. Los contenidos son temas de ocio, cultura, historias humanas locales, familiares, etc. Alejados de políticas y polémicas. Está divida en 3 grandes áreas (De cerca, sobre noticias, información de servicio, actualidad,…; reportajes centrales, que suelen ser 4, a doble página; y una última parte de agenda y ocio, junto a una última historia o fotografía a modo de contraportada que actúa de broche final). Te pongo como ejemplo, sobre los temas, algunos de los que hemos tratado en estos dos números. Un reportaje del Club Magic Extremadura de Ajedrez, en el que nos contaban el paso por sus filas del último campeón mundial de ajedrez Magnus Carlsen; un reportaje sobre blogueras de moda de la zona; una entrevista con el cineasta local Alex Pachón, ganador de un festival de cortos en Pekín; la puesta en marcha de un proyecto nuevo llamado El árbol de los chupetes que pronto echará a andar en la ciudad; un reportaje sobre la moda de compartir coche para viajar; un artículo sobre el aniversario del club de Vespa de Badajoz; otro sobre los orígenes y la historia del Belén por Navidad y la tradición en Badajoz…

Todos ellos con la colaboración, bien escribiéndolos, bien concediéndonos entrevistas y fotos, los particulares o asociaciones protagonistas de las historias. Pues ese es, en definitiva, nuestro objetivo. Son, como ves, colaboradores puntuales, que, por supuesto si lo desean, pueden ser habituales. La redacción está centralizada en Madrid, pues estamos poniendo en marcha varias revistas similares, independientes y centradas en su zona cada una de ellas. En el caso de Badajoz, el editor soy yo.

Sobre el tema de anunciar tus talleres, como te decía, puedes señalarlo como mejor encaje en el formato de texto que escribieras, si finalmente te animaras, y en la agenda de eventos. De acuerdo a nuestra línea editorial no tenemos publirreportajes, pero faltaría más que un colaborador no anunciara una actividad que desee y que pueda ser de interés para los lectores y relacionada con el asunto del que nos habla.

Espero haber resuelto tus dudas, si no, no dudes en preguntarme cualquier cosa.

También espero que tras conocer un poquito más nuestra revista te animes a participar. Si es así, podemos concretar con que te apetecería. La contraportada de la que te hablaba puede ser una bonita opción, pues puede ir una foto grande y un pie de foto de tamaño importante. Si prefieres escribirnos sobre algún asunto e ilustrarlo con tus fotos, perfecto también.

Espero tu respuesta, Lucas. Puedes contestarme a este mail y a la dirección ————– y te llegará un correo con las CONDICIONES de publicación. Son una retahíla legal, no te asustes y si tienes más dudas hablamos. Pero sobre todo lo que me preguntabas, tu mantienes tus derechos.

Muchas gracias por tu interés y tus palabras, de nuevo. Un saludo, Lucas.

Jesús
Editor
hibu Mediaworks, S.A.U.

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Hola Jesús.
Gracias por responder a mis dudas.

He leído y releído tu último mail y me he dado cuenta de que no he debido de entender bien tu propuesta de colaboración.
Lo que en un principio había interpretado como una colaboración a cambio de publicidad no parece que sea así. Corrígeme si me equivoco, por favor.

¿Me pides que “calzase” entre el texto que escribiera información sobre mis talleres de fotografía? Si no he entendido mal y tu propuesta es esa, a mi esto me parece poco serio!! Yo creo que cada cosa debe de estar en su lugar: la fotografía, el artículo o la historia en su espacio y la publicidad en el suyo.
Lo de la agenda, sí lo había entendido bien.
 
Ya sé que yo no soy una gran firma, ni siquiera un personaje de esos famosos, y tal vez no llegue ni a personajillo, pero esta no era mi idea de una colaboración.
Ya que no me habías propuesto ninguna retribución económica pero sí hacías mención a publicitar mis talleres o mis clases, daba por hecho que sería de un modo más correcto, por no decir más serio, pero no pensaba que hablabas de “colar” entre el artículo un asunto (mis talleres o mis clases) que casi con toda seguridad no tendría nada que ver con el tema del que yo estaría hablando.
Pensaba que hacías referencia a colocar bajo el artículo o la foto un anuncio a modo de faldón. No era así ¿verdad?
 
Entiendo y respeto que vuestra línea editorial no contemple los publireportajes, y cierto es que tampoco yo me había planteado esa posibilidad porque prefiero la inserción de publicidad más continuada, pero Jesús, debes entender que mi forma de trabajar tampoco contempla regalar mi trabajo…al menos de momento. Es más, esta opción de regalar trabajos fotográficos, artículos o reportajes se da en casi todas las publicaciones, importantes y no tan importantes, de este país. Y te lo digo yo que trabajo en una.
¡Después nos llevamos las manos a la cabeza cuando hablamos de cómo está la profesión de periodista y de fotógrafo! ¡Si es que al final ni nosotros mismos nos tenemos respeto!

Supongo que tu por tu trabajo tendrás tu retribución, igual que la imprenta que tira la revista, los que la reparten y también los de Madrid.
Y yo me pregunto qué ha pasado para que en esta cadena de trabajo, que comienza en las calles con una cámara fotográfica, una pluma o una grabadora y termina en las manos de un lector, como pueden ser los de ‘Mirador de Badajoz’, unos sí tengan derecho a cobrar su minuta (en dinero o en especias) y otros tengan que conformarse con bonitas palabras y promesas banales que no sirven ni para pagar los gastos de calle.

Tengo una curiosa anécdota que me ocurrió con una publicación de Madrid llamada ‘Padres y Colegios’. Espero no aburrirte.
Cuando regresé de los campos de refugiados del Sahara, en Argelia, después de realizar un reportaje sobre la educación infantil en esa zona, esta publicación quería contratarnos, a mi como fotógrafo y a un compañero como redactor, para realizar un trabajo similar pero en Londres, en una High School para niños de familias británicas ricas. Cuando hablamos del precio del reportaje su oferta solo cubría la retribución del redactor. Al preguntarle mi compañero qué pasaba con los honorarios del fotógrafo, la respuesta de la publicación fue la siguiente: -“¡Ah!, ¿pero el fotógrafo también quiere cobrar?”
Para no dejarte en ascuas te confirmo que finalmente realicé mi trabajo y cobré lo que me correspondía.
A esto me refiero en mi anterior mail cuando dije que es importante dejar las cosas claras desde el principio.Quiero decirte con esto que salvo que tu propuesta sea algo más seria, sinceramente, ese modo de colaboración que me propones ahora mismo no me interesa.
Jesús, si sigues interesado en que participe de esa bonita aventura que has iniciado en Badajoz, estaré encantado de verdad, pero lo siento, no bajo la premisa del todo gratis.
Quedo a la espera de tus noticias.
Saludos.
Lucas Garra
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Hola Lucas,

Soy Fátima…, editora jefe de las Community Magazines. Entiendo tu preocupación por defender la dignidad de la profesión y me parece muy comprensible y muy loable.

Llevo más de 17 años trabajando en la edición de revistas y realmente estoy muy contenta y orgullosa de trabajar, como mi compañero Jesús, en este precioso y muy serio proyecto en el que trabajan otros muchos periodistas, diseñadores, etc…

Esta revista es un escaparate para que el que todo el que quiera y pertenezca a la comunidad en la que se distribuye pueda utilizarla para contar sus historias, mostrar sus trabajos, darse a conocer o, simplemente, compartir algo con el resto de lectores. Evidentemente, cada quien es muy dueño de participar o no.

Por eso, Jesús te explicó cómo participar para que, al mismo tiempo, pudieras promocionar tus cursos (si así lo deseabas). En esta revista, la publicidad se contrata aparte y es completamente independiente de la línea editorial, y por ese motivo no podemos dar formato de “publirreportaje” a ninguno de los artículos que nos llegan de colaboradores.

De cualquier modo, gracias por interesarte por nuestra revista.

Recibe un cordial saludo.

Saludos,
Fátima
Regional/Centralized Publication Senior Manager
Community Magazines Spain
hibu Mediaworks, S.A.U.

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Hola Fátima.
Encantado de saludarte.
Creo que la situación no termina de estar clara para una parte o simplemente es que alguien no quiere ver lo claro que realmente está todo.

No quiero que pienses que me siento adalid de ningún gremio o causa. Yo no sirvo para eso. Me alzo en defensa del respeto a mi trabajo, a mi formación y a mi experiencia.

Me alegra saber que los que trabajáis en ese proyecto os sentís orgullosos de realizarlo, pero mi pregunta es ¿trabajáis gratis? ¿por amor a la profesión? Yo también me siento orgulloso de mis fotografías y amo lo que hago, pero al igual que tu, intento ganarme la vida.

Llevo 27 años trabajando en el mundo del diseño gráfico, la fotografía y la comunicación, los 14 últimos en un periódico, y sentirme o no orgulloso de ello no significa que deba ir regalando mi trabajo a todo aquel que me lo pida. Yo también tengo necesidades que cubrir, empezando por las básicas.

Vosotros habéis solicitado mi colaboración y yo acepto encantado la propuesta, Fátima, pero no gratuitamente.
No solo no os planteáis la idea de pagar por la colaboración sino que además os permitís señalar en el pliego de condiciones que me habéis enviado que los trabajos que se publiquen podréis utilizarlo posteriormente donde, como y cuanto os plazca, sin ningún tipo de beneficio para quien lo realizó. Lo de poner el nombre del autor se presupone, aunque al final, la gran mayoría de veces se olvide hacerlo.

Entiendo que es un juego beneficioso a nivel empresarial y seguramente atractivo para muchos becarios y blogueros.
Insisto, son muchos años los que llevo en esto y sé muy bien cómo funciona la publicidad en un medio de comunicación y te digo que si se quiere se puede insertar publicidad junto a un artículo sea quien sea el departamento o empresa que dirija la gestión editorial o publicitaria. Y si esto no es así es que hay un serio problema de comunicación interna entre los diferentes departamentos del medio.

Aquí hay algo evidente y es que esa línea editorial de la que hablas lo que realmente quiere son, como decimos en mi tierra “guarros gordos que pesen poco”.

Solo me queda agradecerte a ti y a Jesus el interés que habéis mostrado por mi trabajo y si en algún momento os apetece que iniciemos esa colaboración basada en unas condiciones interesantes para ambas partes, te aseguro que estaré encantado hacerlo.

Saludos, Fátima.
Lucas Garra.

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La conversación termina con ese último mail.

Lo plasmado en este post es una de esas anécdotas que le dejan a uno mal sabor de boca y de la que se pueden sacar muchas conclusiones.

Y es cierto, yo también me siento tentado a veces a decir que sí y aceptar la bajada de pantalones. No porque me guste que me den por donde amargan los pepinos sino porque uno cree que aceptando esas condiciones va a conseguir superar lo que, en nuestra particular película mental, nos creemos que es una prueba para ver si valemos o no, y que una vez superada, en los siguientes trabajos nos van a cubrir, como mínimo, los gastos ocasionados por nuestro reportaje o artículo.

Casi nunca es así. Menos aún en estos momentos donde los medios de comunicación, sobre todo españoles, se pasan la calidad por el forro de los cojones, con perdón. Lo que les vale es que mientras más barato mejor y si es gratis, mejor aún.

Una vez que has regalado tu trabajo por primera vez ya no hay marcha atrás. Ya no se espera otra cosa de ti. Pedir o suponer que te van a pagar por las siguientes publicaciones es solo una ilusión óptica… y cerebral, seas bueno o malo en lo que haces. Y ahora las publicaciones, grandes y pequeñas, ven la crisis como la excusa perfecta para sostener esa idea.

Como digo en el mail no me siento ni me alzo en adalid de ninguna causa, gremio, grupo o asociación. Si de algo sirve a otros, bienvenido sea. Pero solo pido respeto hacia mi trabajo, el que creo merecer por los años y capital invertido en trabajo, material, equipo, formación, documentación, viajes y experiencia.

Saludos.

Orlando y Lião (Lisboa 2009-2013)

Lisboa-2009-Orlando

El pasado fin de semana me pasee por Lisboa. Es una ciudad que he visitado unas tres veces, cuatro ya con ésta, pero reconozco que nunca la había visto con los mismos ojos que ahora. Esta vez ha sido muy agradable descubrir lugares nuevos y muy interesantes para realizar fotografía callejera.

En esta ocasión he trabajado con la 5D MkII y el 24-70. Preferí dejar en casa la Lumix GF1, aunque bien es cierto que en el tranvía hubiera estado genial llevarla, sobre todo para haber podido agarrarme mejor a los barrotes y  no clavarle el parasol en la espalda al chino que había a mi lado y que empezaba a mirarme con cara de Bruce Lee. Por cierto, una mirada que siempre me ha parecido de lo más seria y agresiva. Haciendo memoria, no recuerdo haber visto ni usa sola vez riéndose al karateca de las películas!

Una de las veces que estuve en Lisboa fue en Marzo de 2009. En esa ocasión utilicé el metro y fue en uno de sus vagones donde vi por primera vez a Orlando y su perro Lião.

Era joven y su mirada reflejaba una mezcla de inseguridad y enfado. Como esa cara que se me ponía cuando de pequeño mis padres me regañaban.

Una de las cosas que me llamó la atención era que Orlando evitaba ser fotografiado a pesar de que le pedí permiso y aceptó. Se escondía tras su perro tratando de evitar que lo sacara. Por más que yo me movía de un lado a otro no conseguía ver sus ojos. Constantemente ponía a su pequeño perro delante.

Hace unos días los he vuelto a ver. Tocaba su acordeón en la calle. Cerca de la Torre de Belén. Lo reconocí enseguida a pesar de que ya no tiene esa cara de niño.

A Lião también se le nota el cambio de estos cuatro años. No puedo decir que haya crecido porque es un chihuahua, aunque con mezcla de quien sabe qué raza!

Hablé con Orlando unos segundos mientras tocaba su acordeón y la gente le dejaba unas monedas, impulsadas más por la gracia de Lião con el monedero en la boca que por la música que interpretaba el joven lisboeta.

Reconozco que me hizo ilusión volver a verlos a pesar de que la vida no le ha cambiado mucho.

Lisboa-2013-Orlando

 

 

El pintor del castillo de Drummond

 

_MG_0147-escocia-webHoy nos vamos a otro pequeño rincón del mundo, el castillo de Drummond, en Escocia.
Después de recorrer ‘la mitad’ del inmenso y solitario jardín que rodea este castillo me paré a charlar unos minutos con este señor.

Nos presentamos, pero no recuerdo su nombre aunque seguro que está anotado en uno de mis cuadernos de viaje (que en realidad, por aquel entonces, eran hojas de papel sueltas que iba guardando en cualquier rincón vacío que encontraba por el estudio). Lo cierto es que el estudio empezaba a parecer un ‘muro de las lamentaciones’ con tanta nota tapando agujeros.

Me sorprendió la altura de este buen hombre  y lo diminuto que parecía el trípode y el banco de trabajo que usaba para sentarse, que también servía para guardar el material y hacía de bandeja para las pinturas. Entre frase y frase, con movimientos lentos, mojaba los pinceles y coloreaba las figuras hechas con lápiz.

Me contó que venía todos los días a dibujar esculturas y que la técnica que más le gustaba era la acuarela. Le hice varios retratos frontales, pero me quedo con esta toma algo más alejada.