Los colegios e institutos están llenos de cobardes

Me contaban que día sí y día no en la puerta del IES San Roque de Badajoz se producía una pelea entre pre-adolescentes. Niños de entre 12 y 13 años se pegaban por disputas comenzadas en horario escolar. Seguramente esto pasa en casi todos los institutos de este país y eso es más triste aún, especialmente cuando lo defendemos diciendo que es algo normal entre los adolescentes basándonos en “las hormonas”.

Un insulto, una provocación, un empujón en el recreo. Tensiones acumuladas son suficiente para llegar a las manos fuera del recinto escolar y mostrar ahí las plumas de colores y el pecho hinchado que harán que el grupo se fije en los ejemplares Alpha.

Hoy he presenciado una de esas peleas. He intervenido separando a los implicados porque aunque muchos padres lo piensen, no podemos eludir lo que estamos viendo diciendo que son cosas de niños. Y tampoco apoyar la idea de que tienen que aprender a solucionar sus problemas. No al menos de esa forma. Hay problemas que aún no pueden solucionar ellos solos. Necesitan de orientación y para eso están principalmente el hogar, el colegio y el instituto.

He sentido vergüenza ajena. Vergüenza de ver lo que ocurría y de cómo el resto de alumnos se convertían en alegres espectadores que disfrutaban del espectáculo sin hacer absolutamente nada.

Eran cobardes disfrazados de compañeros. Cobardes que animaban al enfrentamiento, que jaleaban cada golpe. Cobardes que pasaban de largo. Incluso los de aulas superiores. Cobardes que se reían de las caídas. Cobardes que miraban a otro lado. Cobardes que se frotaban las manos. Cobardes que coreaban el nombre de su favorito y destacaban sus golpes como un comentarista de radio.

Estos eran los cobardes que había en la puerta del instituto. Pero dentro de las aulas hay más cobardes. Posiblemente incluso sean los mismos: Los que atacan a los más débiles, los que disfrutan burlándose del alumno destacado, los que humillan para hacer la gracia sin medir las consecuencias, los que dan la colleja al de delante, los que quitan la silla a traición para divertir al grupo sin medir el riesgo de un mal golpe, los que empujan chulescamente con el hombro y por la espalda para provocar una disputa, como si fuera una noche de pub, los que la toman con el alumno o alumna que lleva gafas, el de las orejas grandes, el pelo largo, el de las buenas notas, el bajito, el alto, el que tiene brackets, el más rellenito o el delgado…

Los colegios e institutos están llenos de cobardes. Esos que a pesar de saber lo que es el bulling o acoso escolar lo practican o lo esconden.

Quiero pensar que todos los profesores y padres están concienciados con lo que sucede pero la realidad es otra.

No podemos mirar hacia otro lado. No valen las excusas. No vale quejarse de que no hay recursos. No podemos escudarnos diciendo que esto se soluciona con dinero. Lo siento pero sí hay que hablar de manzanas podridas. Están entre los alumnos, entre los profesores y entre los padres. Manzanas que corrompen la educación y el comportamiento… el sistema educativo.

Hoy me he sentido como aquel enfermo que murió de un infarto en la puerta de un hospital porque nadie salió a atenderle.

Solo un profesor que se marchaba a casa observó lo que sucedía y me echó una mano. Me pregunto si es necesaria la presencia policial en la puerta de los colegios e institutos.

No nos gusta que nos lo digan porque creemos que nuestros hijos son buenos, encantadores y respetuosos pero tal vez es hora de abrir un poco más los ojos. Nuestros hijos no son iguales en casa que en la calle. Sí, ya sé que lo sabes y tal vez por eso debemos observar. Tu hijo/a tal vez no es tan adorable como cuando lo arropas por las noches. Tal vez es el acosador. Tal vez es el lobo disfrazado de cordero. Ese que le hace la vida imposible a otros compañer@s.

Y a ti, niñ@ acosado. A ti que cada día sufres los insultos, las collejas, las burlas, la humillación y las agresiones físicas y verbales por parte de tus “compañer@s” de clase o de esos que dicen llamarse “amig@s” no tengas miedo de hablar, de contar lo que te está sucediendo, no te sientas chivato aunque te lo llamen, HABLA CON TUS PADRES porque serán los únicos que realmente te prestarán atención. Tú sí que eres el VALIENTE. Para otros seguramente tus problemas serán cosas de niños y no tendrán tiempo o ganas para ayudarte.

02/05/2017 Feliz Día Contra el Acoso Escolar.

Teléfono de ayuda contra el Acoso Escolar del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte 900 018 018.

Hablar de educación sin dar ejemplo

Hoy este post no va de fotografía va de una historia.

Daniel, un niño de unos 12 años, paseaba por la calle en su ciudad, cazando Pokemons.

Sus padres le habían dejado salir a una zona céntrica y concurrida, algo más alejada de su barrio, para que fuera encontrando su espacio y confirmar la confianza que siempre había querido demostrar y que necesitaban depositar en él.

Le acompañaba un par de amigos de su misma edad. Reían y disfrutaban contándose los logros de sus nuevas capturas.

Durante el paseo Daniel se quedó unos metros atrás y fue abordado por un joven de unos 15 años que derrapó su bicicleta delante de él, se bajó y le dio una tremenda bofetada que quedó marcada en su cara…y en su recuerdo.

Lo hizo sin mediar palabra, sin razón, sin sentido, por pura maldad. Seguramente por presumir frente al resto de coleguillas y niñas que rodeaban a Daniel.

Ninguno de esa pandilla de chicos y chicas recriminó al agresor ni tomó cartas en el asunto. Síntoma de que todos escondían la misma cobardía que el agresor.

Herido en el orgullo y en la cara Daniel se marchó con miedo en el cuerpo, lágrimas en la cara y una triste experiencia que seguramente nunca olvidará. Que hay personas realmente malvadas.

Daniel se alejó tímidamente del grupo mientras escuchaba la palabra cobarde.

No se lo contó a su padre hasta que llegó la noche, a pesar de haber hablado por teléfono con él unos minutos después de la agresión. Entonces le había dicho que todo iba bien y que estaban en un centro comercial viendo los nuevos juegos.

Lo hizo por miedo a que no le dejara salir más por otros lugares que no fueran su barrio y no por un miedo físico hacia su padre.


(Para dejárselo claro a algunas personas los miedos del niño hacia sus padres, como dice la RAE en su segunda definición, es recelo o aprensión de que suceda algo contrario a lo que se desea. Y esto se extrapola a la retirada de juguetes, consolas, tabletas, salidas a la calle u otras consecuencias similares. No al ejercicio del miedo basado en la agresión física de los responsables de ese niño, siempre y cuando esto último no haya sucedido)


Al llegar la noche Daniel decidió hablar con su padre sobre lo ocurrido. La conversación se hizo intensa. En ocasiones cargada de rabia, pero también de razonamientos, donde Daniel comprendió que lo que sus padres le habían aconsejado tantas veces era por su bien y que le guste o no en el mundo no todos son buenas personas.

Tal vez si Daniel hubiera sido educado de un modo diferente al que eligieron sus padres, quién sabe si hubiera reaccionado a esa agresión y quizás las consecuencias hubieran sido mucho mayores que un solo tortazo en la cara.


“No existe un interruptor on/off
que encienda o apague
a actitud de las personas”


A pesar de lo que incluso algunos parientes cercanos piensan de Daniel siempre se le inculcó ser un chico bondadoso, educado y estudioso, sin olvidar que no es un robot programado y que con 12 años y siendo un preadolescente no se puede pretender que esos valores sean una prioridad en su día a día. No existe un interruptor on/off que encienda o apague la actitud de las personas o un dial donde seleccionar el comportamiento ante determinadas situaciones. Menos aún cuando algunos valores o formas de actuar aún se están asimilando. Si ni siquiera los adultos sabemos comportarnos en según qué situaciones cómo podemos exigir lo mismo a los niños.

¡Hay mayores que creen que esa educación y el respeto hacia ellos se consigue con un “buen bofetón” a tiempo! ¿Un bofetón? ¿Cómo el que le dio el joven macarrilla en la calle a Daniel?
La cultura del bofetón va quedándose atrás, como se quedarán esos niñatos que buscan pelea para sentirse admirados. En el fondo de todos ellos se encuentra la falta de afecto, de valores, de reconocimiento, de motivación, de consecuencias ante una actitud inadecuada, de buenos ejemplos y de charla familiar.

Darle donde más duele para que aprendan nuevas lecciones de la vida no es sinónimo de bofetón. Darle donde más duele también es hablar a diario con ellos, reaccionar ante determinadas acciones alejadas de una buena actitud retirándoles aquello que desean. Llámalo videojuegos, bicicleta, fin de semana de cine y hamburguesa, móvil…

Cuando su mente está centrada en un vídeojuego y alguien le interrumpe constantemente es más que probable que dispare un “déjame ya” con un tono algo más elevado de lo normal. No defiendo que esa reacción sea la adecuada pero ¿acaso no lo hace un adulto cuando está inmerso en una actividad como ver la televisión, leyendo un libro o atendiendo algo que le interesa muchísimo? ¿Sois perfectos en las relaciones sociales? Me temo que ninguno lo somos a pesar de creer lo contrario, elevar nuestros egos y darnos golpes en el pecho como los gorilas opinando sobre educación.

Por esta razón se les llama la atención, se les acusa de estar enganchados a los videojuegos, teléfonos, tabletas y ordenador pero el adulto no da ejemplo. Comemos mientras miramos los whatsapp o la redes sociales, les decimos que no molesten más, les alejamos diciéndoles que se vayan a jugar un rato. ¿De qué nos sorprendemos si hemos convertido la televisión y las nuevas tecnologías en nuestra particular guardería?

Y cuando tú demandas su atención, tú, que no se la prestas cuando ellos la requieren, ¿vas a enfadarte porque dices que te está faltando al respeto? ¿Dónde está tu ejemplo?

Tú, que se lo has consentido todo desde que nació porque te daba pena decirle ‘NO’ para que no llorara, apoyándote siempre en la frase “es que es muy chico” ¿qué pasa ahora?

Vosotros que calificáis de autoritarismo lo que otros llamamos educación, respeto y compromiso ¿seguís sin ver la diferencia?

¿Qué pensabas? ¿que seguiría siendo un bebé toda la vida, sin personalidad, carácter o capacidad de decisión?

Tú, que preferías usar “respetuosamente” la mano, algo que requiere menos esfuerzo para hacer valer tu posición de adulto que esforzarte en dar argumentos usando la palabra, ¿vas a pretender que te escuchen por el simple hecho de ser mayor?

Si quieres que te escuchen, te respeten y aprendan, siéntate con ellos, háblale, explícale, ponle ejemplos, muéstrale las consecuencias de sus actos pero no pretendas ganarte su respeto con un “bofetón” apoyándote en que a ti te enseñaron así.

Ocurre que hay quienes pretenden educar en valores cuando el niño ya es un joven y el esfuerzo que eso conlleva es mucho mayor. El error puede estar en no hacerlo desde que son bebés.

El ejemplo es sencillo: Si al niño cuando tiene 4 años le dejas decir palabrotas y le ríes la gracia él seguirá diciéndolas. Cuando crezca y quieras cortar esa actitud será más difícil hacérselo entender porque ya lo tiene asumido en su vocabulario. Ahí vendrá el conflicto.


“De aquellas frases viene ahora estos
niñatos macarrillas que se creen los
reyes de la calle, colegios e institutos”


Lo mismo sucede cuando en vez de inculcarle en la no violencia y el respeto le instigas a que si alguien se mete con él le dé una patada en sus partes mientras veis Pressing Catch. De aquellas frases viene ahora estos niñatos macarrillas que se creen los reyes de la calle, colegios e institutos.

Niños con las hormonas exaltadas que buscan demostrar que ellos mandan en el corral. Niños que se sientan junto a padres, abuelos u otros parientes a ver programas de televisión inadecuados para su edad porque es más cómodo tenerlos ahí callados que tratar de convencerles de que se vayan a leer un buen libro.

O niños que no quieren estudiar, te convencen y les dejas la consola o el móvil. ¿Crees que con 15 años le vas a convencer fácilmente de que estudie, cuando no lo ha hecho en 10 años gracias a tu falta de autoridad en el hogar? Requerirá un esfuerzo mucho mayor y no siempre con resultados positivos.

Los adultos exigimos respeto por parte de los más jóvenes. Queremos hacerles callar y que no contesten o repliquen nuestros comentarios. Queremos que obedezcan a la fuerza, sin razonamiento alguno, sin darles estímulo y sin escuchar su opinión o sus argumentos. Queremos sumisos, animales de compañía, olvidando que aunque sean niños también hay que darles algunas explicaciones, aunque no las comprendan o compartan todavía, y también mostrándoles nuestro respeto. Y esto no significa darles la razón o consentirles todos sus deseos sino ir sembrando de conocimientos y comportamientos su vida para que no solo les ayude a vivir del mejor modo posible, también a ser buenas personas.

Daniel nunca fue educado en la provocación de conflictos, ni en el macarreo callejero. Fue educado para que tratara de encontrar la lógica de las cosas, en ser justo, en defender sus derechos, en cribar aquello que no le aportaba y sumar aquello que le hiciera feliz y buena persona. Siempre sin hacer daño a nadie para conseguirlo. El tiempo dirá si sus padres lo lograron.

Siempre le dijeron en casa que cuando defendiera algo lo hiciera con argumentos, aunque no convencieran ni a su padre o a su madre. Y es que ser adulto no es sinónimo de tener siempre la razón por mucho que le duela a los mayores.


“Se debe inculcar el respeto
hacia todas las personas y en general
hacia todo el entorno que nos rodea”


A los niños siempre se les ha inculcado el respeto hacia los mayores. Creo que es un error. Se debe inculcar el respeto hacia todas las personas y en general hacia todo el entorno que nos rodea y lo que en él se incluye. Pero ser respetuoso y educado no está reñido con tener o no razón. La edad no te la da. Te la da tu actitud, tu comportamiento y tu ejemplo.

A pesar de que sus padres siempre fueron conscientes de que la educación familiar solo eran un cincuenta por ciento de todos los estímulos que Daniel recibiría a lo largo de su vida sabían que esos valores quedarían en él para siempre, aunque fueran de un modo diluido. Y que también aprendería y descubriría multitud de cosas más allá de las paredes de su hogar, cosas que en muchas ocasiones prevalecerían por encima de los consejos o la educación recibida en el hogar.

Por este motivo su padre siempre trató de argumentar cada una de sus decisiones aunque como es presumible siempre existieron esas discusiones en las que no había lugar para la negociación y donde la decisiones de los padres se convertían en lentejas.

A Daniel nunca antes le habían abofeteado la cara. Sí había recibido algún azote en el culo ante una actitud o comportamiento muy reprochable y donde no cabían más explicaciones. Su padre siempre decía que “cuando una mano toca un culo es porque lo que hay que decir ya no puede expresarse con palabras” (léase esto último con el humor correspondiente)

HISTORIA DE UNA FOTO CONTADA POR UN IDIOTA

RUA DOS ANJOS PRETOS

Some days she is very weak. Now it begins to be complicated move into the tub. On December 23, 2015, they told us that Manuela, my wife, had breast cancer. That same day we decided to document with photographs all the process. We do not know if the chemotherapy is working. It is likely that she to be operated in July 2016.© LUCAS GARRA

Suena Madredeus. Oxalá. O Paraiso. Haja o que houver… A veces se me olvida lo buenos que son. Me emociona de nuevo Teresa Salgueiro. Y vienen a mi memoria Charo y Susanne con una sonrisa resplandeciente y una caricia. Y viene Manoli con sus incógnitas y sus miedos. Y la foto de arriba se me incrusta en las sienes y en mis propios miedos. Y me recuerda lo frágil, débil y cobarde que soy. Lo estúpido que soy.

Y la foto, como un grito, me rebota y me noquea. Porque me gusta tanto como me duele. Como sé que le duele y le gusta a su autor. Una foto que a los tres nos hubiera gustado que no existiera. Quiero decir: que no hubiera existido el momento para hacerla, el instante preciso. Que no hubiera tenido que hacerse nunca.

Pero está. Y es hermosamente…

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XII Taller de iniciación en fotografía (Enero 2016)

Cartel-XII-Taller-Ini-2016Los días 9, 10, 16 y 17 de enero de 2016 impartiré la XII edición del Taller de Iniciación en Fotografía ‘Quiero hacer buenas fotos… y punto’, preguntas y respuestas para obtener buenos resultados.

El taller se desarrollará durante cuatro días (dos sábados por la mañana y dos domingos por la mañana)

(Nota aclaratoria: Este curso  no es continuación de ningún otro curso, es independiente y empieza de un nivel 0)

Se trata de un taller dirigido a:

– Aquellos que debutan en el mundo de la fotografía.

– Quienes no son capaces de sacarle partido a su cámara réflex digital y la usan en automático.

– Los que están a punto de rendirse porque no consiguen buenos resultados.

Hay una gran diferencia entre hacer tú la fotografía y que sea la cámara quien finalmente decida cómo saldrá la foto.

Muchas personas deciden comprarse, o le regalan una cámara réflex digital con la intención de mejorar sus imágenes pero finalmente terminan usándola como una compacta más, en automático, pero cargando un peso y un volumen superior. Esta opción lleva a muchos a abandonar su magnífica máquina, con la que podría haber obtenido maravillosos paisajes o retratos llenos de fuerza, para finalmente regresar a su antigua compacta.

En este taller aprenderás a controlar tu equipo réflex digital y podrás responder a preguntas como:

¿Por qué no sale como yo quiero?
¿Por qué me sale movida?

¿Por qué me sale oscura?
¿Por qué me sale quemada?
¿Por qué no enfoca bien la cámara?
¿Por qué no ha quedado bien aquella fantástica puesta de sol?
¿Por qué sigue saliendo oscura si he utilizado el flash?
Y la mítica pregunta ¿qué puedo hacer para que no salgan los ojos rojos? 😉

Éstas y muchas cuestiones más serán resueltas en este taller.
Cuatro horas cada sábado y cuatro horas cada domingo en las que compartiremos no solo información, también veremos ejemplos y hablaremos de nuestra experiencia en situaciones concretas, tratando de dar respuesta a aquellas dudas que más te inquietan.

ESTRUCTURA DEL TALLER

El taller está dividido en una parte teórica y otra práctica.
Durante la sesión teórica nos adentraremos en el control de nuestra cámara y aprenderemos a tomar decisiones a la hora de enfrentarnos a determinadas situaciones: Contraluces, selección del foco, la exposición, puestas de sol, retratos, falta o exceso de luz…
Centraremos nuestra atención en el control de la cámara para posteriormente poner en práctica lo que hemos visto.

EQUIPO RECOMENDADO
Cámara REFLEX digital (**)

FECHA, LUGAR Y HORARIO:

Fechas: 9, 10, 16 y 17 de enero de 2016

Horario: De 10.00 h. a 14.00 h.

Lugar: Badajoz.

Número máximo de participantes: 12 (Por riguroso orden de inscripción). Para que se realice el taller deberá haber un mínimo de 8 participantes inscritos. (*)

Precio del taller: 100 euros.

CÓMO INSCRIBIRSE:

1.- Envía un mail a fototallerlucasgarra@gmail.com o llama
al teléfono 665 932 952 para asegurarte de que quedan plazas libres.

2.- Una vez confirmada tu asistencia te enviaré el boletín de inscripción que deberás cumplimentar y reenviarlo a fototallerlucasgarra@gmail.com.

3.- Ingresa el 50% (50 euros) del total de la matrícula en el número de cuenta que aparece en el boletín. El otro 50% (50 euros) se abonará al comienzo de la primera clase.

5.- Me pondré en contacto contigo para confirmar que todo es correcto.

(*) Lucas Garra Photography se reserva el derecho de suspender el taller en cualquier momento si no se alcanza el número mínimo de participantes. En el caso de que esto sucediera se reembolsará a cada uno de los matriculados la cántidad íntegra abonada hasta ese momento.

(**) Lucas Garra Photography no se responsabiliza de las pertenencias de cada participante.

Si necesitas aclarar cualquier tipo de duda puedes ponerte en contacto conmigo en el teléfono 665 932 952 o dejando tu mensaje aquí abajo. Estaré encantado de atenderte.

Puedes ver el trabajo de Lucas Garra y el de sus alumn@s en www.lucasgarra.com