Así podría rezar uno de esos llamamiento que circulan por Facebook. Y es que lo de los gatos en esta red social es como una extraña obsesión.
¿Pero que tiene este animalito para levantar tantas pasiones entre los internautas?
He intentado descubrir los motivos que impulsan a alguien a fotografiar a un gato y colgarlo en internet (me refiero a la foto, no al gato)
Después de varios minutos de investigación, porque comprenderéis que no tengo intención de dedicarle más tiempo a semejante acontecimiento, he descubierto que es un instinto que brota del interior de cada persona nada más acceder a esta red social.
Es algo que no se puede evitar, es como una llamada del más allá que te grita y te empuja a hacer fotos de gatitos y subirlas a tu muro para que el resto del planeta lo vea y aumentar así la reacción en cadena que impulsará a más personas a hacer más fotos de gatitos y formando un bucle del que después es casi imposible salir. Uno debe de sentirse como Jerry perseguido por Tom en la que giran constantemente alrededor de una mesa hasta la llegada de los títulos de crédito
Es ahí donde entran en juego las grandes clínicas que ofrecen terapias para desengancharte del ‘gato’, aunque no estés en la edad del ‘pavo’ y que te ayudan a pasar el ‘mono’.
Yo estoy en la primera fase. Ayer lo subí a FB. Empiezo a sentirme un poco como Jerry.




