Entre maqueta y maqueta y entre foto y foto escuché a dos compañeras de trabajo hablar sobre el vídeo. Yo lo había visto hace unos días y me gustó mucho. Es uno de esos vídeos que ofrece la oportunidad de ponerse en la piel de un fotógrafo de guerra y plantearse como actuarias ante esa situación. Para mi es un debate en el que cada día me apetece menos entrar porque yo tengo una firme conclusión: si estás allí es para hacer fotos y enseñar al mundo lo que ocurre. Si vas a salvar vidas trabaja para Cruz Roja.
Sí, lo sé, suena frívolo y vacío de sentimientos pero es que yo formo parte de la otra cara del debate, la que defiende que si por intervenir en el hecho muero nadie va a mostrarle al mundo la cara del asesino y lo que hizo.
Si, también lo sé. Es muy cómodo hablar desde este pequeño rincón del mundo, sentado en mi sillón con mi portátil, con una coca-cola bien fresquita y Elvis me dedica “In the ghetto”. Pero esa es la parte que me ha tocado, ser espectador y parte de la opinión pública.
Aquí os dejo el vídeo. Sacad vuestras propias conclusiones.




Noviembre 11, 2009 a las 10:50 am
Es muy fuerte. Pero como a esta raza de animales a la que pertenecemos solamente se nos hace reflexionar con el daño, es bueno que haya personas que dedique su vida a reflejar lo malo que somos, aunque no aprenderemos nunca por muy fuerte que sean las imagenes y los hechos.
Noviembre 11, 2009 a las 11:24 am
Hace unas semanas este vídeo llegó a mi correo personal. Evidentemente hubo momentos de escalofríos, de lágrimas, de mala leche, de insultos hacia el mundo y la pobre familia de la fotógrafa… en fin, ENFADO.
Han pasado unas semanas y me reencuentro con las mismas imágenes, con la reflexión de Lucas y el comentario de Ángel, e inevitablemente siento la necesidad de hacer un parón y reflexionar como parte no implicada (ni soy fotógrafa, ni trabajo en la Cruz Roja, ni estoy en medio de una guerra cargadita de artillería).
(…)
Bien. Entiendo tu postura, Lucas. Si tu misión es fotografiar el mundo y su realidad con el firme objetivo de hacer llegar al ciudadano que está cómodamente sentado en su casa y viviendo una vida más o menos cómoda la realidad de otro lugar con una situación bien distinta, entonces, tu misión está cumplida.
Ángel, hablas del “daño” como estímulo para la reflexión. Cuando algo hace daño es porque no hay seguridad de que se hace lo correcto, de que se cumple la misión. Hay duda.
Yo tengo claro que no podría hacer vuestro trabajo. Yo soy de las que se unirían al grupo de la “Cruz Roja”.
Qué critico? Jamás, JAMÁS, aceptaría que se premiara este tipo de fotografía de la manera que se hace en el vídeo. Acepto que se premie el estar en el momento, el ajustar el objetivo y apretar el botón en el segundo oportuno. No es una fotografía sin más. Es la imagen más bochornosa del ser humano.
Recoger un premio por esta fotografía exigiría ruborizar al “culpable” y llamar la atención del que está delante. El mejor aplauso sería el silencio. Y el premio… la reflexión.
Os mando un fuerte abrazo y agradezco esta chispa para el pensar y el sentir.
Noviembre 11, 2009 a las 12:06 pm
Maravillosas las dos posturas que sin duda dan para pensar aún más sobre este tema.
A mi me vienen a la cabeza la famosa foto de Kevin Carter (sí, la del buitre y el niño), y otra de otro fotógrafo en la que aparecía un cerdo junto al cadáver de un niño después de que el huracán Mitch arrasara Nicaragua en 1999. O por ejemplo la de Javier Bauluz en la que se ve a unos bañistas junto a su sombrilla y al fondo el cadáver de un inmigrante.
Yo creo que hay que remover conciencias y esa es una forma de hacerlo.
La realidad es que el fotógrafo no es responsable del horror y sin embargo termina siendo juzgado como autor de la propia ejecución. Es como juzgar a Einstein por descubrir la energía nuclear.
Sobre los premios… creo que son necesarios por dos motivos. El primero es que premiando estos trabajos se vuelve a poner sobre la mesa un hecho o situación que es necesario recordar al mundo (somos muy olvidadizos cuando el hecho no es en nuestra propia casa, y en ocasiones ni ahí) y por otro lado, indudablemente se premia a aquel que nos enseña ese horror. También por lo que tu dices Xiana, por hacer click en ese instante pero principalmente por lo que ha recogido en ese click.
Un abrazo para los dos. Habéis hecho que entre al trapo. Gracias.
Noviembre 11, 2009 a las 1:13 pm
Lucas, con tu comentario me serenas, me tranquilizas y siento que nos encontramos. Conozco esas fotografías. Están en mi memoria como si me las grabaran a fuego y coincido en la necesidad de que lleguen al mundo.
El premio es un reconocimiento personal y yo voy más allá. Busco eso que esconde el click (como bien tú dices). Si el premiado sube a la palestra y no se muestra indiferente a esa realidad tiene todas, absolutamente todas mis alabanzas. Si sólo veo un ego cada vez más inflado por tanto aplauso… ese, por muy bueno que sea, JAMÁS llevará mi reconocimiento.
Supongo que es cuentión de principios, del lugar que ocupamos según nuestra misión para/con la vida y el mundo (yo me dedico a la infancia; tú a inmortalizar en un instante momentos llenos de vida)… no lo sé, pero te agradezco enormemente tu respeto a nuestras opiniones y espero que entiendas que la mía viene desde el final del salón de actos. Si estoy equivocada, ofendo a alguien o podéis ofrecerme algo mejor por favor, no dudéis que lo escucharé y meditaré.
Un abrazo
Ah! Siento que lleveis la culpa por las imágenes que sacais. Nosotros, los locos de la educación, llevamos las de “esta sociedad que va tan mal”. Como veis la carga es grande…
Noviembre 12, 2009 a las 1:26 am
Comparto vuestros puntos de vista ,solo matizar que en esta sociedad en la que vivimos ,la conciencia es la gran olvidada ,la escondida ,nos acostumbramos a ver pero sin mirar y es tarea de todos tanto del que enseña ,como el que se pone detras de una camara el intentar que miremos y si es posible que actuemos .
Un abrazo a todos
Noviembre 12, 2009 a las 8:54 am
yo lo siento mucho, pero no tengo palabras. Sabes que estas cosas pasan, pero verlas plasmadas hacen todavía más daño. Yo respeto todas las posturas. Es verdad, que si alguien va hasta allí en función de fotógrafo es para esto, pero creo que hay que tener mucha sangre fría para hacer la foto y no venirse abajo. Hay muchas otras formas de inmortalizar una guerra y creo que esta es la más dura.
Creo que la pretensión de la foto, está totalmente cumplida. A mí me trasmite un gran dolor, una rabia enorme y una tristeza profunda (creo que ese era el objetivo de la misma).
Noviembre 12, 2009 a las 12:34 pm
Si no entiendo mal, Rafa apuesta por hacer esas fotos con el fin de remover conciencias. Lo de Conchi no lo tengo tan claro. Admiras el valor del autor pero me cuesta entender si cuando te refieres a que hay muchas otras formar de inmortalizar una guerra, quieres decir que no es necesario hacer fotos tan explícitas. Es decir, que se puede contar lo mismo de otra manera.
Si me lo permitís, os he dejado un nuevo post con una foto muy apropiada sobre lo que aquí estamos leyedo.
Saludos.
Noviembre 12, 2009 a las 1:14 pm
lo has entendido perfectamente, Lucas
Noviembre 15, 2009 a las 7:18 pm
Lo primero que se me viene a la cabeza una vez visto el video es que el autor va en una dirección contraria a la de Lucas. Por un lado tenemos a la fotógrafa haciendo fotos a la espera de un desenlace fatal (previsible por otra parte). Por otra la imagen de la misma fotógrafa ruborizada y acongojada ante la entrega de premios. Instintivamente, te quedas con lo último, con la imagen de la fotógrafa abochornada.
Desde mi humilde opinión, entiendo que el fotoperiodista que se “empotra” en una unidad de intervención en plena guerra, no lo va a hacer para tirar fotos de paisajes. En situaciones como la comentada, lo más seguro es que éstas no sean agradables y sí desgarradoras, duras y bastante desagradables. Para ese trabajo hay que tener una catadura especial y los demás, hemos valorar la situación en el momento en la que se producen y no a posteriori, sentado cómodamente, como nos expone Lucas.
De acuerdo con Lucas en el sentido de que si se va a este tipo de lugares, es para hacer lo que se hace y no otra cosa. No me parece frívolo y sí coherente. Y además creo que deben de reconocerse y premiarse. No hay que ruborizarse, el responsable último de la foto no es el fotógrafo, sino el protagonista de la misma.
Si se me permite, no voy en la línea de xianadanoite porque la realidad es la qué es y un premio no la va a poder cambiar. Al premiar la foto, se está premiando todo un trabajo de campo que ha llevado al autor a la culminación de su trabajo. Nos lleva a conocer la situación real de conflictos que de otra manera no nos van a llegar.
Si viajamos en el tiempo ¿nos imaginamos este video en un escenario parejo, durante la segunda guerra mundial, en alguno de los campos de exterminio? ¿nos estaríamos planteando lo mismo? Irán, aún hoy y a pesar del extenso documento gráfico, sigue insistiendo en la inexistencia de genocidio alguno. Imaginad que no hubiese habido nadie que hubiese dejado testimonio.
A título personal solo puedo decir que después de los atentados de Madrid, estuve yendo a Atocha varias veces durante un mes a ver si lograba una buena instantánea y al final solo me traje 4 ò 5 fotos que nunca he enseñado a nadie. ¿Por qué? Porque no tuve el valor, ni la catadura de enfrentarme a las situaciones que en ese momento se vivían.
Creo que nunca me dedicaría al fotoperiodismo de guerra…
Saludos y gracias por dejarme participar.
Noviembre 15, 2009 a las 7:59 pm
Miguel Ángel, ha pasado el tiempo desde los atentados de Madrid y aunque tu tienes tu http://diariodeunfotografoviajero.blogspot.com/ si te decides, cuenta con este pequeño rincón del mundo para enseñarnos esas fotos de Atocha. Estoy convencido de que a todos los que visitan este espacio nos interesa ese documento visual.
Un saludo y gracias por participar.