Taller de literatura en la cárcel

Noviembre 29, 2008

Ahora que mis intenciones fotográficas se han consolidado y que mis proyectos personales van tomando forma y fondo. Ahora que cada foto que hago no solo me divierte sino que también tiene una finalidad, Ahora que me he reencontrado con la fotografía de una forma más intima y personal, ahora, quiero poner sobre la mesa algunos de mis anteriores trabajos. También porque alguien muy cercano a mi me ha picado.

Estas fotografías se publicaron en el Diario HOY de Extremadura el 10 de diciembre de 2006.

Fuera llueve. Dentro, siete puertas con barrotes de acero se abren una tras otra ante nosotros para llegar hasta un aula de enseñanza instalado en el pabellón de mujeres de la cárcel de Badajoz.
Nos conduce un hombre extremadamente serio y trajeado.

01

Aquí todo parece mucho más frio. Dentro, Isabel María, la profesora de literatura, nos recibe con una gran sonrisa que hace que nuestra tensión se alivie.
El aula acogerá en unos minutos a siete alumnas muy especiales.
02

Nuestra presencia es un cambio en su rutina diaria y eso genera alborozo. Tras las presentaciones y las oportunas aclaraciones sobre fotos sí, fotos no, Isabel María recita: “Si no es amor, ¿qué es esto que yo siento? Manuela, una de las reclusas, escucha con la mirada de quien puede ver más allá de esas paredes.

03

Treinta metros cuadrados no dan para mucho. Mi intención es ir acercándome poco a poco para que no se sientan intimidadas y dejar así que la clase fluya a su ritmo.
Las alumnas se van relajando. Sara (i) y Josefina (d) escriben los versos que ahora ocupan la pizarra.

04

05

En la mayoría de ellas se percibe los estragos causados por la droga. Mujeres jóvenes con rostros envejecidos que ocultan un pasado de belleza interrumpida.

06-ok

Es el momento de expresar los sentimientos a través de sus propios versos y aunque no está permitido, un cigarro relaja las tensiones.

07

09

Cada una leerá su obra, sus pensamientos, sin complejos. Isabel María analizará cada uno de los textos como si de versos de Bécquer o Lope de Vega se tratase.
Paula (i), Cris (c) y Manuela (d) escuchan atentas las aclaraciones.

08

Durante el ‘recreo’ charlo con Sara, primero se siente fuerte, pero poco a poco los recuerdos la doblegan.

De fondo suenan unas palmadas que interrumpen su pensamiento. Isabel María pide que vuelvan a sus asientos. Como en un centro de enseñanza cualquiera, todo sigue su ritmo.

10

Muchas emociones, muchos recuerdos, muchos sentimientos y una palabra en común en todos sus textos: Libertad.

11

Casi todas han hablado sin tapujo de su condena, de su pasado y futuro, de sus hijos y seres queridos, de las Navidades, de los ‘chabolos’, del bis a bis, del economato, de drogas, prostitución, de odio y cariño.
Me voy lleno de fantásticas pero duras historias y de nuevo con esa extraña necesidad de analizar al ser humano.

12

Tras de mi se cierran las siete puertas de acero. Salgo a la calle, ya es de noche y huele a tierra mojada. “¡Si pudiera acercarles este olor!”

No puedo olvidar que este y otros muchos reportajes que hice fueron gracias a la confianza que mis compañeros Jon Cuesta y Antonio Gilgado pusieron en mi. Gracias chicos.


Por fin la tengo

Noviembre 29, 2008

Ya sé que este blog no nació para contaros mi vida pero esta vez no puedo reprimirme.

Por fin la tengo. Ha tardado muchos años en llegar y no me vale eso de nunca es tarde. Para mi sí lo es. Llega tarde, como muchas otras cosas en la vida, pero me consuelo pensando que es la que quería. Tal vez es bueno que llegue ahora.

En cualquier caso os la quiero enseñar. Aquí la tenéis.


Retiro dos fotos del blog

Noviembre 21, 2008

Yo soy así, me da el flashazo y me monto una nueva película.

Esto no estaba previsto pero lo he tenido que hacer.

Ante la posibilidad de participar en un concurso fotográfico y dado que las bases recogen claramente que ninguna obra presentada puede haber sido publicada en internet, me veo en el compromiso de retirar  del blog, temporalmente, dos fotografías y así evitar posibles problemas cuando me concedan el premio (esto lo digo para motivarme). Una vez fallado el concurso o eliminada la posibilidad de concursar, prometo volver a colgarlas.

Se trata de dos tomas realizadas para el post ‘Un día, una foto (365)’.

Los que tuvisteis la ocasión de verla tenéis la suerte de haber podido contemplar dos auténticas obras de arte que pasarán a la historia por su calidad, originalidad, bla, bla, bla… los que no… paciencia y consolaros pensando que a los arqueólogos esto les pasa continuamente. Espero que sepáis perdonarme.

Gracias por ser tan condescendientes conmigo y no bannearme.




A mi ‘compi’

Noviembre 10, 2008

Ángela

Hoy ha sido un día maravilloso. No solo porque he pasado el día con mi mujer y mi hijo, algo que hacía mucho tiempo que no ocurría, también porque por fin he ido a ver a una de esas personas con las que he compartido muchos momentos de mi vida y a la que de una manera u otra siempre llevo conmigo.

Es una de esas amistades que sabes que siempre están ahí, aunque no te veas y a pesar de que hace casi nueves años que el mundo laboral nos separó. Una de esas amistades que el destino pone a tu lado y sabes que es para siempre, que aunque no la llames no se enfada y que aunque no la veas te recuerda y la recuerdas perfectamente y su rostro permanece intacto en la memoria.

Trabajamos juntos durante 11 años y guardo muchos y buenos recuerdos: Las mañanas parando en la puerta de su casa para recogerla, la música heavy sonando en mi coche y ella diciéndome ¿pero qué le ves a esta música?; algunos de los regalos que me hizo (Luz Casal, Scorpions); los desayunos en La Ibense o El Tranvía y muchos, muchos más, a pesar de que el tiempo parece no querer respetarme y mi mente criba esos recuerdos con demasiada facilidad.

Esto que cuento no es para entristecer a nadie y menos a ti, Einyel. Todo lo contrario. Estoy muy contento de haber pasado la tarde en tu casa y lo mejor es que me he sentido cómodo, tranquilo…, como en la mía y una vez más has vuelto a hablar con la naturalidad y la confianza de siempre, sin tapujos y mirando a los ojos… ¡qué grande eres, coño! Lástima que Juan y Andrea no pudieran estar con nosotros.

Tal vez no lo hice nunca, o tal vez sí y mi mente ha vuelto a cribar esa parte de los recuerdos, pero hoy quiero darte las gracias por los años que pasamos trabajando juntos.

Hoy utilizo este ‘pequeño rincónpara felicitarte por tu entereza y tu fuerza, para animarte a seguir adelante, para recordarte que estoy/estamos aquí y agradecerte que te quitaras el pañuelo y nos dejaras tocar tu ‘bombillita’. Ah, y por supuesto, por hacer de cuentacuentos para Lucas.

Te queremos Ángela.