Este blog no nació para contaros asuntos ajenos al fotoperiodismo pero lo siento, tendréis que disculparme si últimamente centro mis comentarios en aquellos que me rodean. Tal vez, dedicarle más tiempo durante el verano a mi hijo ha hecho que mi cámara también perciba esa necesidad de registrar sus experiencias. Creo que las peores fotos que tengo, y os podéis imaginar las que puedo tener, son de él.
El día de su cuarto cumpleaños lo celebramos en el Camping de Ribadesella (Asturias).
Estaba previsto regalarle una aventura en canoa pero el tiempo no acompañaba así que decidimos dejarlo para el día siguiente.
El día anterior a la gran fecha me miró muy seriamente y me dijo entre pucheros: –”Papá se nos ha olvidado la corona del cumple dentro del libro de Mowly en Badajoz”.
Después de buscar por varios sitios coronas de cumpleaños y no dar con ella se me ocurrió una idea que podía ser muy divertida.
Por la mañana el día amaneció gris. Suspendimos el paseo en canoa y aprovechamos para poner en práctica la idea. Se trataba de hacer una corona con los elementos naturales que encontráramos en el camping.
Manu convenció a la chica de la tienda para que le diera una caja vacía. Mientras, él y yo recogimos las hojas secas y bellotas caídas tras la fuerte lluvia de la noche anterior.
Creo que el resultado mereció la pena y tú tuvistes tu corona… y tu tarta.
Por supuesto también tuvo su gran regalo, descender el río Sella en Canoa. Incluso remó durante un kilómetro. Los otros 15 kilómetros fueron para su madre y para mi.
Ya os contaré la aventura más adelante. Esa y la ruta de senderismo de 10 kilómetros por tierra asturiana. Un apunte, el guaje, que dirían por allí, aguantó más que nosotros.

Escrito por Lucas 


