Ahora que los chillos se han convertido en silencio y Peter Pan revolotea en su particular País de Nunca Jamás, un gran beso y unos cansados brazos rodean mi cuello mientras oigo un maravilloso “te quiero papi”. Este acto me indica que comienza mi segunda parte del día, que podrá prolongarse hasta altas horas de la madrugada.
Desde este pequeño rincón del mundo, mi rincón, donde hoy el tiempo parece correr más que en ningún otro sitio, quiero contaros brevemente mis tres grandes errores o fracasos en esto de la fotografía. Y digo grandes porque, y toco madera, son las tres únicas veces que me he sentido realmente avergonzado en el campo fotográfico.
La primera sucedió en Córdoba, allá por 1990, durante el servicio militar. Algunos sabían de mi afición a la fotografía e incluso algún atrevido se arriesgó a que lo inmortalizara. A mi me quedaban tres meses para regresar definitivamente a casa a él escasamente una semana así que decidió llevarse un bonito recuerdo. Durante una guardia quiso que lo fotografiara como un Rambo ‘español’ y con una maravillosa puesta de sol de fondo. Entre el cuerpo a tierra y una cara pintada de camuflaje mi índice caía sobre el disparador como sin un imán lo atrajera. El amigo se llevó de recuerdo 64 fotos con un bonito sol sobre un enorme fondo negro. Ni él, ni los árboles, ni el subfusil con el que se revolcó por el campo, ni siquiera el campo, se veía.
La segunda vez fue aún más vergonzosa. Hará unos diez años de esto. Mis queridos amigos Juan y Ángela me pidieron que le hiciera un reportaje a su pequeña Andrea. Una vez que coloqué los flashes y el atrezzo comencé la sesión. El tiempo transcurría, seguía tomando imágenes pero el carrete no se terminaba. Moraleja, antes de empezar mete el carrete. ¡Qué vergüenza!
La tercera y última, de momento, ha sucedido hace muy poquito en Galicia realizando un reportaje sobre el elevado número de pescadores muertos a comienzos del año 2008.
Nos alojábamos en Ribeira (La Coruña). Era importante situar la zona afectada por lo que buscaba un punto alto que me permitiera hacer una gran panorámica. Localizamos el Mirador de A Curota desde donde puede verse toda la Ría de Arosa. Primeros disparos de prueba sin trípode y 10 disparos más con trípode nivelado. Resultado: una supermegapanorámica disparada a 3200 ISO quemadísima (una kk). El hecho no tendría mayor importancia si se me hubiera ocurrido ver el resultado en la pantalla de la cámara cuando tomé las imágenes y no la noche antes de regresar. Lo peor es que mi compañero de fatigas aprovechó la ocasión para lanzarse sobre mi cuello.
Lo bueno es que las tres fotos que tomé de prueba también me sirvieron para montar otra panorámica, aunque no tan grande como la que tenía en mente. Es la que está arriba y la original tiene un metro de largo, bastante menos de lo que estaba previsto. Si quieres verla un poco más ampliada clickea sobre ella.

Abril 16, 2008 a las 7:06 am
Lucas, si con las fotos que llevas tiradas en tu vida, solo tienes que avergonzarte de tres momentos…. ¡oye! yo creo que si estudias un poco el tanto porciento de los fallos (y ahora te llevo yo a mí terreno… que lo de hacer números es lo mío) creo que está de coña.
Lo de no poner el carrete en la camara es un poco fuerte, pero eso nos ha pasado alguna vez a cualquiera, de ahí que sacaran las cámaras digitales.
Bueno, sigue colgando cositas en tu blog que yo lo miro todos los días.
Besos
Abril 27, 2008 a las 1:18 am
Hola! perdona por tardar tanto en decirte algunas cosas. Bueno casi todos los días intento ver tu blog, leo lo que puedo porque tú escribes mucho y mi cabeza ahora mismo no procesa tanta información.
Aquí no podía faltar que yo escribiera algo, nada de errores, fue un día maravilloso y tenemos el reportaje de nuestra niña, cuando lo vemos Juan y yo le decimos: estas fotos te las hizo nuestro amigo Lucas, del cual nos sentimos orgullosos, por todo lo que estás haciendo.
Esperamos que algún día puedas hacerle otro reportaje, (si es que tienes tiempo, ya vemos que estás muy ocupado) porque ahora está guapísima el día 18 de mayo hace su primera comunión, el tiempo pasa volando, disfrutad de vuestro pequeño todo lo que podais.
Bueno, espero que nos veamos pronto y me cuentes todas las experiencias que estás viviendo y cómo has llegado tan lejos.
Un abrazo muy fuerte. Ángela
Abril 27, 2008 a las 9:07 pm
Ángela, no tienes que disculparte por nada. No sabes cuanto me alegra que te pases por aquí, aunque solo sea para ojear. Lee y escribe cuando te apetezca.
Siento escribir tanto. Ya me lo ha dicho alguien más, pero es que mi cabeza empieza a soltar material y no puedo pararla. Trataré de corregir este defecto (no creo que lo consiga, soy así).
¡Andra hace su primera comunión ya!. Jo, si que se va rápido el tiempo. Espero que disfrutéis mucho de ese día. Lo de guapa no me cabe la menor duda, cada vez que la veo se lo digo a Manu. Dile a Juan que se vaya mentalizando de los pretendientes que tendrá la nena, jejeje.
Dices lejos, pero te aseguro que no he llegado nada de lejos, bueno, viajando sí, pero a nivel profesional na de na. Lo que ocurre es que contado aquí parace otra cosa.
Ves, ya estoy escribiendo demasiado. Un beso compi. Espero que todo te vaya muy bien.