Mis modelos

Mayo 7, 2008

Ya dije en mi segundo post que este blog no había sido creado para mandar besos a mis familiares y amigos pero llevo algunos días dándole vueltas a esas cosas pendientes.

Una de ellas es dar las gracias, de una forma internacional (ya sabéis que con internet…), a esos modelos que van pasando por delante de mi cámara y que ‘desinteresadamente’ me están ayudando a crecer como fotógrafo y porqué no decirlo, como persona.

Por supuesto, mi gran modelo es mi querida mujer, que siempre ha estado ahí, sufriendo conmigo, pasando muuuuucho frío y muuuucha calor. Gracias princesa.

Ella no pudo ser portada de la revista, pero estuvo muy cerca de conseguirlo. La dirección de CuentaKm (a los que desde aquí mando un gran abrazo) se inclinó por mi hermano y su pelea con el Sol.

Gracias niña por no poner pegas y estar siempre dispuesta.

Y a ti brother por darte el madrugón y dedicarme una de tus mañanas. Sabía que acertaba contigo.

Por fortuna sí aceptaron meter otra de las fotos que le tomé a Manu (mi mujer) para el mismo tema.

Sin embargo, esta de abajo se quedó fuera.

Sigamos con los agradecimientos.

Gracias Nelson por tu paciencia y tu ayuda desinteresada.

Y a tí Josema, por aguantar el remojón una y otra vez. ¿Estaba fría eh?

Y por último a mi madre. He usado su imagen tres veces y las tres veces con unos resultados muy positivos.

Gracias mami por aguantar la dura sesión. Sé que estabas un poco cansada y además las bolsas pesaban.

A los demás familiares y amigos, tranquilos, ya iré a por vosotros. Si algun@ tiene muchas ganas de posar…

Si algún día tengo tiempo y ganas os pongo el making off de la de mi hermano con el Sol o de esta última con mis dos mamás.


¡La que les han dado!

Mayo 1, 2008

No todo va a ser reportajes míos en este espacio. También quiero que veáis lo que hacen otros.

Ya sabéis que todo el mundo habla de Photoshop como el programa que todo lo arregla y que además lo hace solo. Que si es la pera limonera, que si conoces el filtro que borra el acné, que si lo manejo muy bien y soy capaz hasta de quitar los ojos rojos, que si la herramienta de clonar sirve para colorear, que si con la varita mágica saco un conejo de la chistera, etc, etc, etc.

Photoshop es un gran programa pero también necesita detrás a un gran profesional que sepa sacarle partido a cada una de sus herramientas.

Aunque esto que os muestro no tiene nada que ver con el fotoperiodismo, sí quiero enseñaros qué hacen otros con photoshop. Ojo, por supuesto no es lo mejor que se puede hacer con el susodicho programa pero a mi me ha parecido muy divertido.

Aquí os dejo unas pinceladas sacadas de esta entretenida web.

http://www.worth1000.com/galleries.asp?display=photoshop

Es posible que algunos ya la conozcáis.

Papa Benedicto

Isabel II de Inglaterra

El actor Elijah Wood (Frodo para los amigos)

La cantante Madonna,

Que disfrutéis de esta divertida web.


Soy un tipo con suerte

Abril 28, 2008

Se llama Xavier y tiene 12 años. Desde hace 2 años estudia en el St James Independent Schools for Senior, uno de los colegios privados más importantes de Londres donde la matrícula anual es de 10.000 libras, casi 13.000 euros. Xavier estudia 6º curso y su intención es convertirse en un gran arquitecto.

Aquí no existe ninguna duda de cómo le irá este año ya que el St James tiene unas estadísticas que dejaría a muchos centros educativos con la boca abierta. Su índice de aprobados es del 100% y no es de extrañar viendo su programa de estudios.

Xavier con su uniforme en el pasillo de acceso a las aulas del St James.

Una de las aulas del colegio londinense donde estudia Xavier.

En este colegio se han formado muchos de los mejores médicos, arquitectos, deportistas o artistas británicos que hoy son un punto de referencia a nivel mundial.

Xavier es uno de esos 300 niños afortunados que cada día se forman en este lugar. Le gusta el tenis, deporte que practicaba a diario en Miami pero que ahora ha tenido que sustituir por el cricket y el rugby.

Podría haber nacido en cualquier otra parte del mundo y tener unos padres pobres, pero no. Xavier ha tenido la suerte de nacer en una familia de las que yo llamo ‘de gama alta’, la que tiene todos los extras, como el colegio en el que estudia.

Jarcasa tiene 10 años pero ella nació en una familia de ‘gama baja’, sin extras, sin raqueta de tenis, sin pelota de rugbi, sin casa, comida y agua.

Aquí estoy con Jarcasa (a la derecha) y dos de sus hermanos, jugando a encontrar en qué mano está el caramelo. Gracias compañero de fatigas por regalarme esta gran foto para el recuerdo.

Esta es una de las aulas del colegio de Smara, en el que estudia Jarcasa.

Vino al mundo en el desierto del Sahara, en los campos de refugiados de Tindouf, al oeste de Argelia, allí donde sus padres y abuelos llevan más de 30 años luchando por un trozo de tierra que hoy ocupa Marruecos y de donde fueron expulsados.

Estudia en Smara, en una escuela construida gracias a la ayuda humanitaria, como todo lo que por allí existe, donde la matrícula es gratuita y no hay que preocuparse por el uniforme, los libros de texto o los apuntes. Simplemente es que no hay con qué apuntar.

La primera vez que la vi en su casa de adobe me pidió lápices para escribir y le prometí que al día siguiente se los llevaría. La segunda vez, al verme, me dijo “¿me los has traído?”. Le entregué una bolsa con rotuladores, lápices de cera, varios cuadernos cuadriculados y un libro para colorear. Su cara se iluminó y yo me volví a sentir un tipo con suerte. Con mucha suerte.

Seguramente Jarcasa no apruebe con notable, nota media del St James, pero sabe que un aprobado le ayudará a volver a España en verano y evitar las abrasadoras temperaturas del desierto.

La pregunta es ¿si pudieras llevarías a tu hijo a un selecto colegio privado y someterlo a una férrea disciplina de estudio? ¿Serías capaz de mantener en casa esa misma disciplina?.

En cualquier caso nacer en un sitio o en otro, en una familia u otra también es cuestión de suerte y como ya he dicho, yo soy un tipo con mucha suerte.


48 horas en Londres (2)

Abril 22, 2008

Londres se ha convertido por un dia en mi peque;o rincon del mundo.

Lo primero que quiero pediros es perdon por la falta de tildes y de las e;es. Veis la e;e de espa;a se me ha convertido en el punto y coma. Esto ocurre por utilizar un teclado con caracteres en ingles. Cuando regrese a Badajoz prometo corregir todas estas faltas de ortograf’ia.

Estoy agotado. Llevo 24 horas sin dormir. Salimos a la 1 de la madrugada de ayer martes y todavia estoy dando vueltas por esta enorme ciudad. Me he dormido en el aeropuerto, en el avi’on, en el metro y como no descanse algo mas me dormir’e encima del teclado.

El trabajo va bien. L’astima que no pueda colgaros algunas fotos. Esto ocurre por disparar en Raw y porque este pc no ve las imagenes de mi movil. A esto hay que sumarle que no se como funciona este ordenador.

El video tampoco logro colgarlo por lo que os tengo que dejar sin imagenes.

Como decia el reportaje va bien. Hemos pasado parte de la tarde con el headmaster (vamos, el sherif de la school) del Colegio Privado de St James. Nos ha ayudado una traductora. Una mujer mayor muy simp’atica. Una t’ipica abuelita britanica… que sabe 4 idiomas.

Ma;ana regresamos al colegio, pero esta vez para pasar el dia con los chavales. Unos jovenes que por la disciplina a la que estan sometidos probablemente se convertiran en los banqueros, ingenieros, arquitectos y artistas brit’anicos del futuro.

Ya os lo contare mas despacio.

Un abrazo a todos y gracias por pasaros por aqu’i.


48 horas en Londres

Abril 19, 2008

Pues así es. 48 horas en Londres, una visita fugaz pero que se presenta maratoniana.

El martes día 22 de abril vuelo a primera hora de la mañana hacia Londres y no precisamente de vacaciones. El regreso será el jueves 24, también a primera hora. Espero estar en Badajoz antes de las 5 de la tarde porque es cuando entro a currar en el periódico.

La aventura se presenta complicada. Hay que hacer un reportaje en una de esas superescuelas de prestigio, privadísimas, grandísimas y carísimas, sobre un día en la vida de un estudiante británico y realizar una comparativa con un país en vías de desarrollo. Por supuesto a mi me toca la parte fotográfica.

Por la falta de tiempo no creo que pueda conectarme a internet y postearos cómo llevo la aventura. Si tengo ocasión os comento algo. No prometo nada.

Aprovecho la ocasión para dejaros unas fotos de la primera y única vez que viajé a esta ciudad.

Fueron tomadas hace algunos años, con mi queridísima EOS-5 (Analógica), cuando todavía había autobuses rojos de dos plantas. Seguro que los hecho de menos. Espero que con estas imágenes pueda acercaros un poquito lo que guarda esta ciudad. Clikeando en las imágenes podéis verlas algo más grande.

Oxford Street con sus queridos autobuses rojos de dos plantas y a la derecha Covent Garden, lugar de copas, conciertos y espectáculos callejeros.

Una de las capillas de la Torre de Londres, lugar donde se guardan las ‘joyas de la corona’. A la derecha la Plaza de Trafalgar (Trafalgar Square). En esta plaza se encuentra la National Gallery.

Vista panorámica de Londres. En el centro puede verse la famosa noria ‘The Eye’. Esta imagen es un montaje realizado uniendo varias tomas.

Al fondo de esta plaza, Trafalgar Square, puede verse el edificio que alberga la National Gallery.

Que os puedo decir de la guardia real británica que no sepáis ya.

El Bridges Tower, un puente levadizo que une el norte con el sur de la ciudad, cortada por el río Támesis.

La ciudad posee unos maravillosos parques en los que pasear, montar en bicicleta, patinar, navegar o simplemente hacer como hicimos nosotros, descansar en un banco viendo pasar a la gente.

La fachada de Buckingham Palace, lugar de residencia de la reina Isabel II, es digna de ver.

Del Big Ben no os digo nada. El de la derecha es uno de los guardias que custodia el acceso a la calle privada (Downing Street) donde vive el primer ministro británico (en la actualidad Gordon Brown).

En nuestro paseo por el Tamesis, navegando hacia el famoso meridiano de Greenwich, atracamos junto al Museo Marítimo (en la foto), lugar donde se encontraba anclado el famoso barco Cutty Sark (Sí el del wisqui). Para los amantes de la fotografía en Greenwich, justo en la zona del meridiano, hay instalada una gigantesca cámara oscura.

Canary Wharf, el centro financiero de Londres.

Y por último el famoso ‘Monument’ una altísima torre a cuyo punto más alto se accede por una empinada y estrecha escalera de caracol. Esta panorámica vertical también se realizó uniendo varias tomas.

Aprovecho para darle las gracias a María Jesús y Javi, nuestros GPS y traductores en ese viaje.


Exposición de Lamadrid en el MEIAC

Abril 16, 2008

Esta mañana me he acercado al MEIAC (Museo Extremeño de Iberoamericano de Arte Contemporáneo) de Badajoz para visitar la exposición del fotógrafo sevillano José Antonio de Lamadrid.
No pretendo realizar una crítica, positiva o negativa, de lo que he visto, pero sí me ha hecho reflexionar una vez más sobre cómo hay que trabajar para poder exponer en un museo de estas características.

Lo primero que hay que tener es una trayectoria profesional importante, algo que yo de momento…
Solo hay que visitar su web http://www.delamadrid.com para ver a qué se ha dedicado estos años. Os la recomiendo si os gusta el fotoperiodismo.

Lo segundo es que te dediques plenamente a ello e inviertas una buena cantidad de pasta en viajes y ampliaciones, por lo menos al principio, luego es posible que te los financien o subvencionen.

Y por último que no te compliques mucho a la hora de procesar las fotos.

Antes de entrar en detalles sobre qué me ha parecido la exposición os explico un poco la temática sobre la que gira.

Título: “Los Otros: las minorías Cristiana, Musulmana y Judía en tres países mediterráneos”

La muestra recoge el día a día de diversas comunidades religiosas minoritarias en un entorno cuya confesión mayoritaria es diferente. Para ello Lamadrid se ha sumergido en la vida de estas personas, registrando sus momentos de intimidad, los juegos, la celebración de sus ritos religiosos, sus templos…

El viaje comienza en España, en Talayuela (Cáceres), medalla de Extremadura por ser considerado un ejemplo de integración entre varias culturas. El 40 % de sus habitantes proceden de países musulmanes como Marruecos, Argelia y Senegal.

Su mirada se traslada a continuación a un extremo del Mediterráneo, Estambul, en Turquía, un país donde la mayoría de la población es musulmana y solo 2% cristiana, en su mayoría ortodoxa.

Lamadrid finaliza su viaje en otro país mediterráneo, Marruecos. Aquí visita Casablanca y otras ciudades donde la población musulmana convive con la minoría judía desde hace varios siglos.

Mi particular análisis:
La muestra, que se divide en tres partes, está formada por 42 fotografías en color, ampliadas a 50×70cm e impresas con sistema Lambda sobre papel Endura RC y montadas sobre Dibond.

El formato ya de entrada es interesante y el bajo ruido en las imágenes es de agradecer. También hay que tener en cuenta la distancia a la que se debe de observar una imagen de este tamaño.

También es de agradecer ver color. Desde que José María Mellado publicó su libro ‘Fotografía digital de alta calidad’ http://www.digitalaltacalidad.com/ han sido muchos los profesionales y aficionados que se han, nos hemos subido al carro de sus conocimientos poniéndolos en práctica. Unos mejor que otros, y no lo digo por mi

También hay que darle las gracias a nuestro querido Photoshop. Yo personalmente hubiera preferido verlas en blanco y negro. Creo que el tema lo merece.

Os recuerdo que antes, con la fotografía tradicional, síiiiii la de carrete, ese que se me olvidó poner una vez, procesar una fotografía en color era muchísimo más complicado y costoso que ahora.
Lamentablemente trabajar en color implica muchas cosas y lo primero es precisión, algo de lo que creo que carecen las imágenes que se presentan.

En esta exposición, respetando y aplaudiendo el carácter sociológico y el trabajo, no solo fotográfico, también de análisis y estudio de varias culturas, etc, etc, etc., estas fotografías están mal procesadas y eso le resta fuerza.

Durante mi visita me di cuenta rápidamente que cobraba más protagonismo los ajustes de color que la historia que se escondía detrás de cada foto y no porque yo fuera directamente a fijarme en ello, es que se aprecia en exceso.

El color en sí me parece muy acertado, pero los tremendos halos que acompañan a todas las imágenes es algo incomprensible. Si se hicieron de forma consciente creo que carece de sentido en este tipo de exposiciones.

Ejemplo de ello y si visitáis la web de Lamadrid podéis apreciar en la que se titula ‘Huria’ como alrededor de la alfombra se ve un gran halo blanco, al igual que a los cojines. Esto se repite en casi la totalidad del trabajo.

Por otro lado existen imágenes, que al margen del ‘procesado’, están cargadas de una enorme fuerza. Ejemplo de ello son ‘Retorno a la familia’, donde un niño parece escuchar a escondidas la conversación privada entre madre e hija mayor en la cocina.
Detalles como el de ‘En la plantación de tabaco’. Aquí dos hombres se cruzan. Uno guarda un mechero mientras otro da una calada a un cigarro.

Para terminar quiero hacer referencia a tres imágenes que llevan por título ‘Hogar judío de ancianos’. Un precioso retrato pero excesivamente pequeño para el formato del papel; una imagen de dos ancianos cogidos del brazo pero que insisto el procesado desmerece la fuerza de esa imagen y por último una señora sentada a las puertas de una habitación comunitaria.

Sin duda merece la pena ver la muestra de este fotoperiodista y ver como el procesado en las imágenes en color cada vez va cobrando más fuerza.

Ya escribí algo sobre este tema al principio

http://lugarra.wordpress.com/2008/04/01/alguien-no-se-ha-enterado-de-que-va-esto/

Que disfrutéis de la exposición.


Un error lo tiene cualquiera

Abril 16, 2008

Ahora que los chillos se han convertido en silencio y Peter Pan revolotea en su particular País de Nunca Jamás, un gran beso y unos cansados brazos rodean mi cuello mientras oigo un maravilloso “te quiero papi”. Este acto me indica que comienza mi segunda parte del día, que podrá prolongarse hasta altas horas de la madrugada.

Desde este pequeño rincón del mundo, mi rincón, donde hoy el tiempo parece correr más que en ningún otro sitio, quiero contaros brevemente mis tres grandes errores o fracasos en esto de la fotografía. Y digo grandes porque, y toco madera, son las tres únicas veces que me he sentido realmente avergonzado en el campo fotográfico.

La primera sucedió en Córdoba, allá por 1990, durante el servicio militar. Algunos sabían de mi afición a la fotografía e incluso algún atrevido se arriesgó a que lo inmortalizara. A mi me quedaban tres meses para regresar definitivamente a casa a él escasamente una semana así que decidió llevarse un bonito recuerdo. Durante una guardia quiso que lo fotografiara como un Rambo ‘español’ y con una maravillosa puesta de sol de fondo. Entre el cuerpo a tierra y una cara pintada de camuflaje mi índice caía sobre el disparador como sin un imán lo atrajera. El amigo se llevó de recuerdo 64 fotos con un bonito sol sobre un enorme fondo negro. Ni él, ni los árboles, ni el subfusil con el que se revolcó por el campo, ni siquiera el campo, se veía.

La segunda vez fue aún más vergonzosa. Hará unos diez años de esto. Mis queridos amigos Juan y Ángela me pidieron que le hiciera un reportaje a su pequeña Andrea. Una vez que coloqué los flashes y el atrezzo comencé la sesión. El tiempo transcurría, seguía tomando imágenes pero el carrete no se terminaba. Moraleja, antes de empezar mete el carrete. ¡Qué vergüenza!

La tercera y última, de momento, ha sucedido hace muy poquito en Galicia realizando un reportaje sobre el elevado número de pescadores muertos a comienzos del año 2008.
Nos alojábamos en Ribeira (La Coruña). Era importante situar la zona afectada por lo que buscaba un punto alto que me permitiera hacer una gran panorámica. Localizamos el Mirador de A Curota desde donde puede verse toda la Ría de Arosa. Primeros disparos de prueba sin trípode y 10 disparos más con trípode nivelado. Resultado: una supermegapanorámica disparada a 3200 ISO quemadísima (una kk). El hecho no tendría mayor importancia si se me hubiera ocurrido ver el resultado en la pantalla de la cámara cuando tomé las imágenes y no la noche antes de regresar. Lo peor es que mi compañero de fatigas aprovechó la ocasión para lanzarse sobre mi cuello.

Lo bueno es que las tres fotos que tomé de prueba también me sirvieron para montar otra panorámica, aunque no tan grande como la que tenía en mente. Es la que está arriba y la original tiene un metro de largo, bastante menos de lo que estaba previsto. Si quieres verla un poco más ampliada clickea sobre ella.


Reír por vergüenza ajena o llorar de tristeza

Abril 10, 2008

Todos hemos pasado, de una forma u otra, antes o después, por esa difícil y comprometida situación de tener que responder a la pregunta ¿cuánto te gustaría ganar en este empresa? A otros os habrán preguntado ¿cuánto crees que deberías ganar aquí? O aún peor, verte frente a frente con tu jefe y escuchar de forma prepotente ¿crees que te mereces lo que te pagamos?, incluso cosas peores.

Cada uno de nosotros puede poner el precio que quiera a su trabajo, está en todo su derecho, el mismo que tienen los demás a aceptarlo o no. (El juego de siempre). Unos responderán a las anteriores preguntas agarrándose a la ley: “lo que me corresponda según el convenio colectivo”; otros incluso, por quedar bien dirán “ahora el dinero no me preocupa mucho, lo que quiero es trabajar y hacerme un hueco en esta gran empresa”; y es más, otros llegarán decididos y dispuestos a bajarse ‘literalmente’ los pantalones con tal de que los contraten aunque sea en prácticas. También están en su derecho.

La cuestión es que cada uno de nosotros tenemos un precio y esa cantidad debe de estar ligada a nuestra formación, profesionalidad y rendimiento. Todo trabajo que genere un beneficio a terceros debe ser remunerado. Lo que no es de recibo es que existan empresas o personas jurídicas que pretendan pasarse por el forro de los pantalones el trabajo de los demás.

Todo esto viene por mi última experiencia en el terreno fotográfico, que de eso va este blog, de fotografía.

Recientemente visité, junto a mi compañero de fatigas Jon Cuesta, los campos de refugiados de Tindouf (Argelia) para realizar varios reportajes de los saharauis que allí ‘sobreviven’. Si complicado es realizar una buena cobertura en el Sahara, no lo es menos seleccionar la ingente cantidad de imágenes que traes, procesarlas y por último conseguir que alguien te lo publique. Posiblemente la última parte es la más frustrante, pero forma parte del lote y más o menos tenemos asumido que no es nada fácil ver tu trabajo en papel (cada día le estoy dando más vueltas a eso de publicar mi propio libro… que seguramente nadie compraría).

Aunque no estoy hablando de esta publicación os muestro el interior del número 3 de CuentaKilómetros (una grandísima revista) en la que ya publiqué un reportaje sobre los niños del Sahara.

Hoy, mi compañero Jon, que además de ser quien escribe en los reportajes se está convirtiendo en el ‘comercial’, ha decidido contarme la conversación que mantuvo con una de las personas encargadas de una publicación.

La historia es bien sencilla. Dicha persona propone una cantidad por el trabajo y mi compañero le responde que dicha cantidad está bien para su parte (el texto) pero ¿a cuanto vais a pagar las fotos? La respuesta de la persona encargada de esa publicación fue ¡Ah!, ¿pero el fotógrafo también quiere cobrar?

No sé si reír de vergüenza ajena o llorar de tristeza.

Jon fue prudente. Yo hubiera colgado el teléfono.


Un trago amargo

Abril 7, 2008

Este reportaje lo realicé el pasado año 2007 junto a Jon Cuesta (http://dunnodiary.wordpress.com) y Antonio Gilgado . (Publicado en el Diario HOY de Extremadura el 10 de junio de 2007. Pags. 53, 54 y 55)

Cuando cae la tarde, antes de que la noche se adueñe de la ciudad, el Metabús, una unidad móvil de Cruz Roja en Badajoz, recorre los cuatro puntos neurálgicos de la capital pacense donde se reúnen los toxicómanos a la espera de esa dosis de metadona que les ayudará a digerir su enfermedad durante otras 24 horas.
Después de acordar con Juanjo, el enfermero de la unidad, que debía comportame con respeto y cautela y siempre atendiendo a sus instrucciones, esa tarde le acompañé en la ruta.
Algunos son banqueros, panaderos, albañiles, abogados y médicos y una fotografía podría hundir su status social.
Para otros, los más desfavorecidos, salir en la prensa puede significar alcanzar la fama en su barrio.

Desde mi posición observo un ir y venir de dosis suministradas en vasitos de plástico desechables que beben a gran velocidad.
De momento no veo sus caras solo escucho sus palabras: “A mi hoy me toca 0,8” “Date prisa tío”, “Dame la mía Juanito”.

Fernando, un hombre de cincuenta y pocos años y empresario toma su dosis. Lo ha dejado varias veces, pero siempre recae. Me comenta que no le importa salir en la prensa, pero creo que no piensa lo que dice. La publicación de su imagen podría dar al traste con su empresa y he decidido preservar su identidad.

La hábitos han cambiado. Ahora lo que se lleva es fumar la coca. Son pocos los adictos que utilizan la jeringuilla. En el Metabús, para evitar contagios entre los toxicómanos, recogen las jeringuillas usadas y entregan unas nuevas.

Le insisto a Juanjo que quiero salir de la ambulancia para tomar algunas fotos. “Ahora te paso a uno que es muy buena gente” me dice con disimulo. Pero me aconseja no salir otra vez. No quiere que haya problemas. Charlamos. Nos cuenta de su mujer, también enganchada, de sus dos hijos, de sus ganas de salir, pero sus ojos delatan el cansancio, la lucha diaria contra esa “mierda”, como dice él, que se mete.

Hablamos con muchos más, de uno en uno, de dos en dos, pero ninguno quiere ser inmortalizado por mi cámara, solo contar su ‘triste’ vida. Les escucho… y digiero.
Acuden andando, en motos con sus hijos, hombres, mujeres, ricos, pobres… ¿pero donde se mete toda esta gente de día? ¿Y de noche?
Armados de valor, tres compañeros decidimos patearnos las calles más conflictivas de la ciudad con la intención de tomar contacto con alguno de ellos y que nos cuenten como pasan la noche.

Salimos a las 12, pero no hay nadie. Las calles están vacías. No hay movimiento, solo la policía patrulla y nos observa.

Una hora después oímos voces. Nos acercamos a los arcos de la Plaza Alta de Badajoz. Un toxicómano habla solo en voz alta mientras come un trozo de pan sentado en un raído colchón. Sueña y vive para el flamenco y su ronca voz nos desvela experiencias vividas con viejas glorias con las que dice compartió tablao. Verdad o mentira así pasa sus noches. De día… aparcando coches.

Nuestra presencia llama la atención a un trío de consumidores que nos pide dinero. Después de una breve charla nos confundieron con la policía secreta y salieron corriendo. No sé quién tenía más miedo si ellos o yo.

El barrio se resiente y los vecinos lo gritan por las esquinas.

Esa noche, al llegar a casa, miré los muebles, me asomé a la ventana y vi mi jardín, mi coche, vi a mi hijo dormido en su decorada habitación, me metí en la cama, besé a mi mujer y una enorme sensación de paz invadió la estancia


El amigo de Majuta

Abril 7, 2008

He perdido su nombre, aunque lo más probable es que ni lo apuntara Eran demasiados. Lo vi por primera vez en la escuela de Smara, uno de los campos de refugiados saharauis que salpican el Sahara argelino, cerca de Tindouf, y lo recuerdo bien por su cara de niño travieso. En el colegio hablé con él uno segundos, poco más que con el resto de compañeros de clase pero algo hizo que lo recordara con claridad, su ‘camiseta occidental’ naranja y sucia, muy sucia, sus pies descalzos y los ‘churretes’, como decimos por aquí, que marcaban su cara, mezcla del sudor y la arena del desierto.


Por la tarde lo volví a ver en la calle, en una de esas cañadas sin asfalto ni aceras que parecen repetirse una y otra vez en los campos de refugiados. Todas son iguales. Sin nombres ni números. Todos se conocen por eso no hace falta. Calles tapizadas de arena que se funde con cada casa de adobe. Todo del mismo color. La arena, las piedras, los muros, los pies… Un paisaje monocromo pero cálido, muy cálido.

Ya no tengo caramelos, los repartí todos en el colegio esa misma mañana. A él también.
Me preguntó, ¿Tu casa? Le contesté –Extremadura. El insistió –“Aquí” y le respondí que en casa de Majuta y el asintió a la vez que decía “Sidi Mohamed” y yo confirmaba su respuesta.

Mientras nos repetía “yo amigo de Majuta”, como si de un guía turístico se tratase, nos condujo entre casas de adobe y jaimas (haymah) hasta la casa de Majuta. Durante todo el ‘tour’ desconfié de sus intenciones. Llegué a pensar incluso que ni siquiera él sabía dónde nos llevaba o que la niña Majuta a la que se refería era otra.

Sus pies descalzos se perdían entre la arena pero caminaba rápido y seguro, como yo con mis zapatillas de treking. Se esforzaba por espantar a los demás niños que nos seguían, tal vez esperando una recompensa solo para él.

Detrás de esa cara traviesa no había maldad, ni trucos. Pasamos por callejuelas estrechas, como si visitáramos el casco histórico de una vieja ciudad europea, salvo que aquí, en los campos de refugiados, no hay diferencia entre lo nuevo y lo viejo, toda la ciudad es igual.

Desde el patio de la casa de Sidi Mohamed lo pude ver en la puerta, como esperando a que le invitaran a pasar, mirándome, tal vez buscando una sonrisa diferente a la que le ofrecía u otra recompensa más. No sé, tal vez ‘el amigo de Majuta’ solo se estaba asegurando de que estábamos bien.
Desde este rincón del mundo, gracias.